La Familia Tous. Parte II

La Familia Tous. Parte II

Perfil de Salvador Tous y Rosa Oriol

No se ha visto una imagen nunca tan blanca como la que ellos proyectan. Tan nívea como sus canas, con ese corte de pelo a lo Auschwitz que se hizo tan popular en los noventa.

Al principio, la gente que no les conocía se sorprendía de que un día habían empezado a hacer ruido: ¿de dónde han salido estos?, se preguntaban.

Pero la realidad es que hace cuarenta años que la familia se mantiene en el negocio.

Rosa Oriol

 

Tuvo la visión Salvador de convertir una tienda de joyería en una empresa”. Por eso poca gente hay que no sepa quién es Salvador Tous.

A los Tous todo el mundo los conoce: su producto, sus tiendas, los ositos, pero también al matrimonio fundador, Salvador Tous y Rosa Oriol, y a sus cuatro hijas.

De ahí que Salvador haya dicho siempre que “es bonito que detrás de una marca la gente vea que hay alguien, eso nos ha ayudado. ¡El señor Cartier o el señor Hermès no sabes quien son!”.

Las actividades sociales y la familia

Con su actividad social, los Tous han roto la discreción típica de muchas empresas familiares catalanas, pero ellos aseguran que todavía mantienen cierto pudor.

Y que esta exposición no ha interferido la manera de funcionar de la familia.

 

Pero también han sufrido las peores consecuencias: “nos incomodó mucho durante el caso de Lluís (el yerno, juzgado). Pero fue una desgracia, ya no podíamos hacer nada”

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Salvador Tous (Manresa, 1941) es sencillo y próximo, y contundente cuando toca.

En referencia a las recetas que se da para la economía de las empresas dice Salvador “me hace gracia cuando ahora todos los gurús dicen que la solución es vender fuera: ¡pero afuera sólo puedes ir con dinero, tienes que invertir mucho! Internacionalizar se tiene que hacer con la compañía saneada, si no, sólo te ayuda a morirte antes”.

Tienda Tous en el aeropuerto internacional de Miami, Estados Unidos

 

Tous tiene más de 350 tiendas en 42 países, y una plantilla de cerca de 2.000 personas (unas 500 en Manresa y Barcelona, donde están la central y los talleres propios: entre el 60 y el 80% de la producción se hace en casa).

Durante la crisis no destruyeron puestos de trabajo

Salvador Tous cree que su empresa familiar debe ser una excepción, pero en cuatro años de crisis no han destruido ningún puesto de trabajo.

Porque dice que todas las empresas quisieron externalizar, aunque ellos cada vez lo hacen menos, sólo lo que no les quede ningún remedio.

La filosofía de Tous es que “echar gente a la calle y externalizar, a medio plazo es un suicidio. Porque algún día España volverá a funcionar, y entonces no tendremos gente capacitada y no sabremos cómo se hacen las cosas. Y estaremos en manos del chino de turno, que nos cobrará mucho más de lo que le estamos pagando ahora”.

La fórmula secreta del éxito del matrimonio

Respecto a su mujer y sus hijas, ellas mismas explican que él sigue teniendo una gran influencia. Pero fundamentalmente, han sabido Salvador y Rosa dividir sus tareas y responsabilidades: él tiene claro cómo deben seguir trabajando y prosperando en su negocio.

Y esto lo resume muy bien: “el trabajo de Rosa es crear producto, el mío es encontrar recursos para que ella cree”.

Y añade: “Eso es un poco como l’Auca del Senyor Esteve: durante años hemos vivido para trabajar. Si no haces ninguna tontería, y Dios te da un poco de suerte, esto no tiene muchos secretos”.

Se refiere a la burbuja pinchada que ha dejado el país hecho añicos. “Saber hacer una cosa más o menos bien ya es difícil. Y cuando he querido hacer otra, me la he pegado”.

Hace cuarenta años tuvo una mala experiencia en un negocio de construcción, y escarmentó: “desde entonces, a cualquiera que me ha venido a proponer montar una parada de churros, le he dicho que no”.

Reinvertir en el negocio

Por eso explica que “nunca hemos repartido más del 8% de los beneficios. Siempre hemos reinvertido en la empresa. Y como tampoco hemos hecho inventos… esta política no sé si nos ha salvado, pero nos ha dejado dormir”.

Salvador Tous y Rosa Oriol hacen un tándem personal y profesional, tan sincronizado que incluso se han mimetizado en su aspecto.

 

Salvador demuestra su posición como hombre en el matrimonio fundado en el respeto, por ello dice: “no es fácil, pero tampoco es tan difícil si no invades su territorio ni te dejas invadir el tuyo. Si te respetas, es muy posible compartir trabajo y vida, y es muy gratificante (y tampoco sé cómo sería si no trabajáramos juntos”

 

Es increíblemente ingeniosos en la forma de explicar las cosas, su visión de la vida, porque él dice que no se puede imaginar que si uno hace joyas y el otro, cohetes para la Nasa, no tiene que ser fácil explicarse los problemas. O sea, están totalmente compenetrados el uno con el otro.

Pero finalmente cree que no es ningún problema saber quién manda en la pareja, porque él está seguro que su mujer.

Empresa familiar vs. empresa propiedad de una familia

Padres e hijas desayunan y trabajan juntos, conviven y viven muy cerca; pero Tous no quiere ser una empresa familiar, sino una empresa propiedad de una familia, y llevan años en la transición.

El relevo generacional

La nueva sede de Manresa

 

Esto es algo que a todas las grandes empresas familiares que se han convertido en emporios económicos, le ha sucedido como es natural. ¿Cómo se vive el relevo? Pues ciertamente, según Salvador, con dificultades, pero con mucho trabajo.

La cuestión es que hay que dar paso a una siguiente generación, en la que según él, confía plenamente, pero con cierto miedo. Los manuales son fantásticos, pero la realidad no es así.

El sucesor tiene que demostrar que vale, y ¿cómo se puede demostrar si el creador del negocio le está haciendo sombra a los que se suponen deben tomar el relevo.

Profesionalizar la empresa

Han profesionalizado la empresa, lo que ha sido un reto importante, duro, y según Salvador, muy fastidioso, y todos los adjetivos que se le quieran poner.

Pero admite que finalmente ha sido muy bueno. También explica, que si bien no es el momento, algún día volverán a tener consejero delegado.

Salir al extranjero

Tienda en el aeropuerto de Bolivai

 

En enero de 2016 Tous se estrena en ‘travel retail’ en China con su primera tienda en el Aeropuerto de Shanghái

 

Al extranjero Tous empezó a vender hace veinte años.

Lo explica muy sencillamente: “te dejas asesorar y te dicen que tienes que ir a Japón, Alemania y Estados Unidos. Pero en estos mercados ha costado arrancar; de hecho, ser españoles donde es una ventaja es en Latinoamérica”.

Cada día recibe un montón de emails de las tiendas, que le explican cómo ha ido la caja, si han vendido cuatro relojes, si alguien se les ha puesto enfermo.

Conocer al personal

Su conocimiento del personal es una de las claves del éxito, por eso dice que: “tiene que haber feeling: si no conoces un poco a la gente que está al pie del cañón, tienes un problema. Los de marketing pueden explicar lo que quieras, pero si quien tienes en la tienda es tonto, lo destroza todo”.

Dice que madruga desde siempre, a una hora en la que sólo le acompaña el perro: ahora la niña de sus ojos es Baltasar, un chiuaua que llena el vacío del Max, “que era todo un personaje”, el chiuaua rey de la casa durante trece años.

Salvador Tous empezó a decir que tenía 70 años cuando todavía le faltaban dos o tres, pero se le hacía tan pesado, que se quería ir haciendo a la idea.

Pero cuando tenía 71 ya iba diciendo que “cualquier día me plantaré en los 75”.

 

Respecto a haber dejado el mando a su hija Alba, dice que “no podemos cerrar el paso. No es un tema que se lleve bien, pero lo digerimos como podemos. No es fácil estar acostumbrado a hacer lo que te parece, y de golpe ver que otro lo hace a su manera”.

 

Y se acuerda de que, cuando él se casó, su padre no tardó mucho en jubilarse, aunque no tenía todavía 60 años. Murió pasados los 80, “y al día siguiente de enterrarlo, pensé: ¿y ahora, a quien le contaré las cosas? Va bien tener un referente con quien poder hablar. Después le haces caso o no, pero lo tienes”.

Se toma un día a la semana para esquiar o jugar a golf. Cuando le ponían muchas cosas en la agenda decía que a veces no la miraba y se quedaba tan ancho, afirmando que “yo ya tengo un billete de metro más corto que vosotros, y lo tengo que aprovechar”.

Su boda

El día de su boda, Rosa Oriol anduvo los diez metros que marcarían su vida, pero no eran los que le llevaron al altar sino los que separaban la tienda de zapatos de sus padres de la joyería que regentaban sus suegros, padres de Salvador Tous.

Las dos familias vivían encima de sus respectivos establecimientos ubicados, uno frente al otro, en la calle del Born (entonces Borne) de Manresa, y Rosa y Salvador comenzaron su vida en común, hace ya 50 años, en el pequeño negocio familiar fundado en 1920, que se convertiría en lo que es hoy con más de 400 tiendas repartidas por medio mundo.

La historia de la firma Tous es también la historia de una pareja de jóvenes manresanos que miraron más allá y que Rosa Oriol ha relatado en un libro joya, y nunca mejor dicho, en que explica con naturalidad cómo, sin darse cuenta, sin más estrategia que la de trabajar de lunes a sábado y hacer realidad sus sueños, han construido un imperio de joyas y complementos que tiene en su escudo de armas el emblema de un oso.

Salvador y Rosa se conocían de toda la vida

Rosa Oriol y Salvador Tous se conocían de toda la vida. Ella tenía dos hermanas y él era hijo único.

Salvador estuvo siempre enamorado de Rosa, pero ella no le hizo ningún caso hasta que un día le acompañó a una competición de esquí y se conmovió al verlo quedar en los últimos lugares.

Ella tenía 17 años y él 22, un año después se casaban en su Manresa natal, donde acaban de celebrar sus bodas de oro, junto a sus cuatro hijas, Rosa, Alba, Laura y Marta, sus diez nietos y su oso.

Rosa y Salvador siempre han vivido y trabajado juntos, tan juntos que han adoptado hasta la misma imagen.

“Muchos nos dicen si somos hermanos”, cuenta divertida Rosa, que un buen día se cortó el pelo al uno y dejó de teñirse las canas por comodidad, siguiendo los consejos de su estilista de la peluquería New Look; al encontrarse con su marido, a quien ella siempre le ha cortado el pelo, comprobó que, ciertamente, parecían hermanos.

Pero antes de mimetizarse físicamente, Rosa y Salvador ya tenían un único pensamiento: querían hacer algo grande.

Cuenta Rosa Oriol que vio enseguida que la tienda que habían heredado de sus suegros era el punto de partida para cambiar el concepto de joyería y romper el muro que identificaba las joyas con algo inalcanzable.

Salvador Tous y Rosa Oriol en un encuentro social

 

Entre la alta joyería y la de consumo para las ocasiones como bodas, bautizos, comuniones o aniversarios, existía un desierto que Rosa Oriol empezó a llenar de osos, mientras Salvador intentaba cuadrar las cuentas.

Habían pasado casi 20 años desde la boda de Rosa y Salvador, cuando los nuevos diseños de la joyería de Manresa saltaron a Lleida, gracias a la promoción de una clienta.

En la capital del Segre se abrió la segunda joyería Tous, pero el gran saltó llegó con la apertura, en 1989, de su primera tienda en Barcelona, un local en el Boulevard Rosa, ahora Pedralbes Center.

El oso, que Rosa Oriol, había diseñado como alternativa a los clásicos corazones o estrellas de los colgantes, se convirtió en un boom y con los años en el icono de la firma. El oso es tan popular que hasta tiene clubs de detractores.

La firma fue creciendo y Rosa vincula su vida a cada nueva tienda y cada nuevo hito, como el de contratar a su primera musa, María Eugenia Martínez de Irujo, y a estrellas como Jennifer López, Kyllie Minogue y Gywneth Paltrow, a su propio desarrollo personal.

Con sus cuatro hijas al frente del negocio (aunque ni Rosa ni Salvador se han desligado del todo), el matrimonio contempla sus cincuenta años de vida en común con la misma mirada que les unió. Sus hijas dicen que en Tous, Salvador es la cabeza y Rosa, el corazón.

No todo han sido éxitos, algunos mercados se les resisten y la familia ha tenido que pasar por momentos muy duros, pero a la hora de hacer balance, Rosa Oriol asegura no arrepentirse de haberse casado a los 18 años con Salvador y con su joyería y él le responde con una carta de amor y respeto de muchos quilates.

Ella sabe que uno de sus milagros es el haber puesto en marcha la Fundación Rosa Oriol fundada en el 2009, tras conocer a la monja Lucía Caram que le pidió ayuda en una calle de Manresa.

La Fundación da ahora cobijo en dos residencias a personas sin techo; alimenta a 900 familias sin recursos y mantiene talleres de costura y huertos ecológicos para programas de inclusión social.

 

 



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