EL CORTE INGLÉS: LA GUERRA DE SUS HEREDEROS

EL CORTE INGLÉS: LA GUERRA DE SUS HEREDEROS


EL CORTE INGLÉS: LA HERENCIA QUE HIZO ESTALLAR LOS FRÁGILES LAZOS FAMILIARES.

 

 

Atendiendo a la definición de Empresa Familiar que anteriormente se ha expuesto ,observamos que las compañías deben ostentar el carácter de familiar en su gestión y en su accionariado, pues bien, en el caso que nos ocupa -el Grupo El Corte Inglés- respecto a la dirección y gestión de la empresa, como hemos demostrado en el anterior post -El Corte Inglés: La guerra de sus herederos, Parte I- , no existe la menor duda del carácter de familiar en este sentido, es decir, que la gestión y dirección de El Corte Inglés es familiar en toda su historia, perteneciendo a la familia fundadora cuatro de los cinco presidentes que han pasado por el cargo.

Ahora que se sabe que la gestión siempre ha estado en manos de la familia fundadora, se va a exponer si el accionariado del grupo, es decir, su posesión sigue bajo la familia, para ello se ha revisado el informe no financiero y financiero del grupo del año 2019.

El capital social de El Corte Inglés, S.A. está representado por 81.144.000 acciones de 6 euros de valor nominal a 29 de febrero de 2020, todas ellas nominativas y totalmente suscritas y desembolsadas, no cotizando las misma en bolsa.

 

Fuente: Página web corporativa

 

En la imagen anterior se muestra como se distribuyen las acciones de la sociedad:

La fundación Ramón Areces se encuentra en posesión del 37,39%, mayor accionista de la sociedad, ésta fue fundada -al igual que El Corte Inglés- por Ramón Areces que a su muerte, dejó su paquete accionarial a la fundación.

Le sigue la cartera de valores de IASA, que se encuentra en posesión del 22,18%. Esta compañía está controlada por la familia fundadora en su totalidad, ya que las hijas de Isidoro Álvarez –Marta y Cristina Álvarez Guil- ostentan un 69% y, el restante 31%, está en manos del ex presidente Dimas Gimeno, su madre Mª Antonia Álvarez y su tío César Álvarez -hermanos de Isidoro Álvarez-.

En tercer lugar, se encuentra Primefin, S.A., sociedad a manos del qatarí Hammad Al Thani, perteneciente a la Familia Real qatarí y ex ministro de su país. Esta sociedad de origen luxemburgués obtuvo el 10% del accionariado -ampliable al 15%-  tras realizar un préstamo de 1.000 millones de euros a El Corte Inglés el 13 de Julio de 2015, ya que éste era convertible obligatoriamente en acciones a la finalización del mismo.

A continuación, se encuentra la corporación Ceslar, que está en posesión del 9%, estando en manos de la familia Areces Galán, formada por los 5 hijos de Luis Areces Rodríguez -hermano del fundador de El Corte Inglés- quién, al morir en 2013, dejó su paquete accionarial a manos de sus hijos.

Le sigue la cartera de valores de Mancor, que se encuentra en posesión del 7% y se trata de una sociedad limitada formada por 4 hermanos de la familia García Peña, a simple vista podría parecer que son apellidos que no se relacionan con la familia fundadora, pero éstos son descendientes de María Rodríguez González, hermana de Cesar Rodríguez González y tía de Ramon Areces Rodríguez, ambos fundadores y presidentes de El Corte Inglés.

Por último, se encuentra la autocartera, los directivos y accionistas minoritarios con un 14,43% de las acciones que forman el capital social dl grupo. La autocartera -haciendo una regla de tres con los datos de acciones del primer párrafo- representa el 14% aproximadamente del capital y el porcentaje restante estaría formado por los socios minoritarios, como son los directivos y trabajadores que ostentan acciones de la compañía.

Tras exponer la distribución del accionariado de El Corte Inglés observamos que, si se divide el capital social en familiar o no familiar, se obtiene un capital social no familiar del 25% aproximadamente conformado por Primefin, S.A., la autocartera y los socios minoritarios; y un capital social familiar del 75% conformado por el resto de accionistas.

Por lo que, sin duda alguna, tanto en lo que respecta a la gestión y dirección como en lo que respecta al accionariado, estamos ante una empresa familiar. Esta característica de familiar que acoge El Corte Inglés como empresa y, el “gran problema” que tener esta característica conlleva, es decir, los sucesivos relevos generacionales que han existido en la compañía, han desatado “La guerra de sus herederos”.

 

En una empresa familiar, si no se perfila y se separa la familia del negocio y su gestión, nos encontramos ante un arma de doble filo y, lo que suele ser una de las mayores fortalezas en la empresa familiar como es la unión de parentesco y el sentido de pertenencia, puede convertirse a su vez en una de sus peores amenazas, desatándose las batallas y las preguntas como “¿Por qué él y no yo?”, “¿Por qué tú y no él?”.

No se puede cometer el error de querer ser en el negocio “todos iguales”, como pasa en la familia, en el negocio cada uno tendrá el lugar que merezca según sus aptitudes y logros, aquí está la peculiaridad de la empresa familiar, en saber separar negocio, gestión y familia. Y si no se tiene este punto perfilado, entendido y aceptado en la familia, se transforman y desatan en problemas en el negocio. Tenemos infinidad de ejemplos como “La guerra familiar de Galletas Gullón”, “La disputa familiar del imperio de L’Oréal”, etc.

En el mundo de las empresas familiares hay un dicho un tanto apocalíptico que dice “Padre bodeguero, hijo caballero y nieto pordiosero” y éste describe la dificultad que atraviesas estas empresas para llegar a la tercera generación, por ello no hay que esperar a que surja el problema para arreglarlo, hay que evitar que éste llegue y, a través de todos los mecanismos que tenemos, perfilar y prevenir la dificultad que las empresas familiares llevan consigo para que nada acabe en desastre.

La lección que se debe aprender es que una cosa es la familia y otra el negocio y, aunque pueden ir de la mano, hay que aplicar criterios diferentes teniendo consciencia de quien se es en un ámbito y quien se es en el otro, por el bien de la empresa y de la familia y, cuanto antes se haga, mejor.

Un claro ejemplo de “guerra familiar” -además de los señalados- es el caso que nos ocupa, El Corte inglés, como venimos puntuando en ciertas ocasiones en el post anterior, la compañía se encuentra ante conflictos familiares y que, tras la muerte en 2014 de Isidoro Álvarez -tercer presidente de la compañía-, se intensifican los mismos llegando hasta la actualidad.

El conflicto más preeminente es el existente entre Dimas Gimeno -sobrino de Isidoro- y las Hermanas Álvarez -hijas adoptivas Isidoro-. La guerra entre los primos engloba más de un conflicto, habiendo llegado muchos de ellos hasta los tribunales.

 

Las hermanas Álvarez, Dimas Gimeno y Isidoro Álvarez.

 

Cuando Isidoro Álvarez estaba en vida todo parecía estar en orden y, al igual que su tío Ramón Areces hizo con él, apuntó a Dimas Gimeno con el dedo en 2013 para nombrarlo director general de la compañía, ya que profesionalmente conocía la marca y su grupo, y estaba al corriente de las expectativas de su tío Álvarez para el negocio que, pretendía modernizar la gestión de la misma, en aquel año, ambos pusieron al mando de dicho objetivo a varios expertos en gestión de la distribución comercial para “reconstruirla”, enlazando los nuevos tiempos de distribución con las nuevas generaciones.

Dos días después de la muerte de Isidoro Álvarez, el 16 de septiembre de 2014, Dimas Gimeno es nombrado presidente del Consejo de Administración de la compañía.

El sobrino ocupa la presidencia por deseo de su tío y sus dos hijas entran en el consejo de la compañía y en la Fundación Ramón Areces -principal accionista de El Corte Inglés con el 37,39%- como patronas. Además, la participación del 22% en El Corte Inglés, canalizada a través de IASA -Isidoro Álvarez SA- quedó dividida en tres partes, heredando cada una de sus dos hijas algo más de la tercera parte -69% entre ambas- y el resto se dividió entre los dos hermanos de Isidoro, con un 2% cada uno, y su sobrino Dimas, con un 3%. Como consecuencia, las hermanas tienen el control de esta firma patrimonial y junto a la Fundación superan con creces el 50% de los grandes almacenes. Así Dimas y su familia, al ostentar una minoría, no pueden disponer de los dividendos que recibe IASA sin consentimiento de las sus primas.

Hasta el día de la muerte de Isidoro las aguas estaban calmadas, Marta y Cristina apenas se prodigaban públicamente, pero con una herencia empresarial de por medio valorada en millones de euros empezaron a brotar los problemas, siendo el germen de toda la trama encontrado a principios de los años 90 cuando Isidoro Álvarez contrajo matrimonio con María José Guil, viuda con dos hijas Marta y Cristina, a las que adoptó el dueño de los grandes almacenes en el año 2004 de forma oficial e incluso cambiaron sus apellidos para afianzar los lazos familiares. A raíz de ello, María Antonia Álvarez -hermana de Isidoro y madre de Dimas- presenta una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia nº 10 de Madrid, contra la adopción de su hermano hacia las hermanas Álvarez Guil en la que solicitaba que se anulase el procedimiento de adopción, siendo ésta desestimada por el juez por considerar que María Antonia carece de legitimación activa. Otra de las demandas presentada por esta señora es la que impugna el testamento de Isidoro Álvarez, siendo el motivo de ésta la herencia de la gestión de la cartera de valores IASA.

Otro de los conflictos se da a mitad de 2015 cuando Dimas Gimeno alcanzaba un acuerdo con un inversor -Catarí Al Thani- para que adquiriera el 10% de la compañía, abriendo así la empresa al mercado y acotando la intervención de la familia en la gestión, decisión a la que Corporación Celsar –familia Areces, accionista del 9%- se opone a la operación respecto a su forma de proceder, siendo finalmente cesados del consejo dando inicio a una larga batalla judicial que aún sigue abierta.

 

Dimas Gimeno y Al Thani

 

Maria Antonia y César, hermanos de Isidoro interpusieron demandas que recayeron en los Juzgados de lo Mercantil nº 1 y 7 de Madrid, respectivamente, en las cuales reclaman la nulidad de la Junta de IASA en la que se aprobó una reducción de capital de 121 millones a 50 mil euros, alegando que no fueron convocados a la misma, haciéndose antes de registrarse ante notario la presencia de ellos y que dicha reducción de capital les perjudicaba.

Las hermanas empezaron a tomar protagonismo en el seno de la empresa, pasando de propietarias en la sombra a convertirse en figuras decisivas -ostentan la primera participación en la corporación-, por lo que forzaron un cambio estratégico en la dirección y acusaban a Dimas de unos resultados que no eran los esperados, por ello en octubre le deshicieron de sus responsabilidades ejecutivas, por su parte, Dimas Gimeno, acusa a las hermanas Álvarez de “saquear” IASA, exigiéndoles así que repusieran los casi 140.000.000 de euros, viéndose acusadas por los hermanos del fundador de beneficiarse de un acuerdo de condonación camuflado; según ésto se hubieran, supuestamente, autocondonado casi 7 millones de euros aprovechando su posición mayoritaria en IASA; todo ello en el contexto de una sucesión hereditaria que ha perjudicado a Dimas en calidad de sobrino -no hijas como figuran las dos hermanas- frente a la Hacienda pública que le obligaría a pagar un mayor impuesto de sucesiones.

Dimas Gimeno tuvo el mando total del grupo durante 3 años, hasta que en 2017 en el mes de octubre el Consejo decidió retirarle sus funciones ejecutivas, abriendo una brecha en el grupo y en especial con las hermanas Álvarez, que acusaban a Dimas Gimeno de no dejar trabajar a los consejeros delegados y que, tras retirarle sus funciones ejecutivas al comenzar éste una actividad más dinámica con participación en actos públicos, estaba utilizando su puesto para promocionarse. Todo ello desembocó en la destitución de Dimas Gimeno como presidente de la compañía en julio de 2018, tras esta destitución Dimas Gimeno interpone una demanda que fue retirada, en agosto de 2018, tras firmar un acuerdo con El Corte Inglés por valor de 8.700.000 euros y su salida y cese total en la empresa.

El enfrentamiento de las sagas de la familia, que ha llegado a los juzgados por distintas vías, ha acabado con la salida de Dimas Gimeno como presidente y simultaneo nombramiento de Jesús Nuño de la Rosa -director general de Viajes El Corte Inglés y primer presidente sin lazos de sangre- como puente de la llegada de Marta Álvarez al cargo, que vuelve a poner a la familia en el máximo puesto institucional de El Corte Inglés. Pero esta llegada al cargo que se da dejando a un lado lo que venía siendo historia, ya que según marca la tradición al presidente de El Corte Inglés lo había designado, hasta el momento, el antecesor en el puesto, recayendo este, hasta hoy, en el sobrino, al fallecer los presidentes sin descendencia directa alguna. Así ocurrió con el fundador y primer presidente de la empresa, César Rodríguez, al nombrar como su sucesor a su sobrino Ramón Areces, repitiéndose cuando Areces dejó designado a su sobrino, Isidoro Álvarez, como presidente de la compañía, y se volvió a repetir cuando este último eligió a su sobrino, Dimas Gimeno, para ocupar la presidencia del grupo de grandes almacenes. Así ha sido hasta ahora, hasta que irrumpieron en escena las hijas adoptivas del último presidente, Isidoro Álvarez, dispuestas no solo a acabar con la tradición y la voluntad de su padre legal, sino a jugarse el todo por el todo, incluso el futuro de un proyecto empresarial, para conseguir un poder que su progenitor, pese a nombrarlas herederas universales, no quiso que pilotaran, dejando evidencia de ello cuando no las nombró para dirigir la compañía.

 

Dimas Gimeno, Marta y Cristina Álvarez Guil

 

En todo este marco, algunas ramas familiares propietarias se han dado cuenta de la perjudicial situación existente para todos, ya que como señalaba un experto en crisis empresarial “la exposición del grupo a la presa y la pugna por el control sólo devalúa la empresa ante los mercados, los acreedores y el propio país”, uno de los consejeros señaló que “la banca se ha hartado” y los acreedores consideraban que “debían forzar a los accionistas a reconsiderar algunas posturas antes de abrir las máximas hostilidades entre las familias históricamente vinculadas al grupo”.

El resquemor familiar en una empresa, como es obvio, no conlleva éxito y toda esta disputa familiar afecta a la gestión y a los resultados del negocio, provocando graves dificultades económicas a la compañía. Ello queda reflejado en los actos de la sociedad, que tuvo que optar -antes de la pandemia- por refinanciar 3.650 millones de euros, tal y como hizo en el año 2013 con una cantidad que rondaba casi los 5.000 millones de euros.

Tras la crisis sanitaria que se está viviendo, la compañía ostenta una caída de las ventas del 30% y unas pérdidas de más de 500 millones entre marzo y mayo, devolviendo esta pandemia a la empresa a los niveles de 2018 con una deuda neta -al levantar el estado de alarma- de 3.945 millones de euros, afrontando actualmente un calendario de pagos de 4.551 millones de euros hasta 2025. Encontramos entre las medidas adoptadas para hacer frente al golpe económico que el Covid-19 ha traído que la sociedad ha pedido 1.000 millones a la banca y ha lanzado emisión de bonos por valor de 600 millones de euros.

Después seis años de batallas legales, lazos familiares rotos y, ante una compañía que no es noticia de éxito actualmente como es El Corte Inglés que sigue sin estar en su mejor momento, Marta Álvarez sigue con las riendas por las que tanto luchó, pero no son pocos los retos que tiene por delante, teniendo éstos que ir desde sacar adelante la asombrosa cifra de deuda que la compañía ostenta hasta hacer frente a los gigantes del comercio electrónico como es Amazon.

Sin embargo, Dimas Gimeno se ha centrado en sus nuevos proyectos empresariales y ha abandonado el conflicto y la guerra en el seno de el Corte Inglés. El expresidente del grupo de grandes almacenes y el 4 de enero de 2021, ha retirado todas las demandas y querellas que había interpuesto contra la Presidente del Corte Inglés Marta Álvarez y su hermana Cristina Álvarez  y ha vendido todas las acciones de la compañía que ostentaba por unos 2.5 millones de euros que se ha enmarcado en el plan de recompra iniciado por la compañía de retail.

 

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