ROBÓTICA Y EL REGISTRO DE MARCAS OLFATIVAS

ROBÓTICA Y EL REGISTRO DE MARCAS OLFATIVAS


DE LA ROBÓTICA Y EL REGISTRO DE MARCAS OLFATIVAS: SOLVENTANDO EL PROBLEMA DE LA REPRESENTACIÓN

 

Con el estado actual de la tecnología no es posible una representación (de los olores) con las características requeridas para su registro como marca (Directrices para el registro de marcas de la EUIPO).

Pero, ¿es esto realmente cierto?

 

LOS ANTECEDENTES

 

Pongámonos en contexto. Antes de 2015, para el registro de un signo como marca (ya fuera de la UE o nacional) se exigían dos requisitos: (1) distintividad y (2) representación gráfica.

Con la Sentencia Sieckmann en la mano (2002), en aquellos signos no perceptibles visualmente (como son los olores) esta representación gráfica debía reunir una serie de características: ser clara, precisa, completa en sí misma, fácilmente accesible, inteligible, duradera y objetiva.

El TJUE entendió que ni la descripción del olor, su formulación química, una muestra, o la combinación de todos estos medios, poseían dichas características. Por tanto, no se daba debido cumplimiento al requisito de la representación gráfica.

De esta manera, aunque no expresamente prohibido, se hacía imposible, en la práctica, el registro de marcas de olor.

Sin embargo, todo pareció cambiar tras la reforma, en 2015, del Reglamento de Marca Comunitaria y de la Directiva de Marcas. Se sustituyó esa representación gráfica por una representación de cualquier manera que permita (tanto a las autoridades competentes, como al público en general) determinar el objeto de protección, de manera clara y precisa”.

 

LA CIENCIA Y LA TECNOLOGÍA AL RESCATE DEL RECONOCIMIENTO DE OLORES

 

Existen dos menciones a la tecnología en relación con el registro de marcas de olor en la UE.

(1) El Reglamento de Ejecución (que, recordemos, indica cómo debe aplicarse el Reglamento de marca comunitaria), establece que “la marca deberá estar representada en cualquier forma que se considere adecuada usando la tecnología generalmente disponible” (art. 3.1)
(2) Como hemos mencionado al inicio de este texto, la EUIPO, en sus Directrices para el registro de marcas, considera que: en la actualidad y con los avances técnicos existentes no es posible representar un olor de manera que cumpla con lo requerido por la nueva regulación.

 

Es cierto que algunas de las técnicas y tecnologías de reconocimiento de olores que vamos a abordar en esta entrada están aún en fase de desarrollo. Sin embargo, esto no significa que, en un futuro, sea fácil acceder a ellas y puedan ser usadas por el público, en general.

Antes de entrar a analizar las diferentes opciones tecnológicas en este campo, tenemos que tener en cuenta lo siguiente.

Grosso modo, una fragancia (al igual que una vela aromática, un jabón o cualquier otra cosa con olor) está compuesta por unas moléculas aromáticas que se liberan al aire y que percibimos a través de una serie de tejidos y estructuras en nuestra nariz.

 

CROMATOGRAFÍA DE GASES

 

Sin ánimo de ser exhaustivos, la cromatografía de gases es una técnica utilizada para identificar los elementos de una mezcla. Permite establecer la composición a partir de un compuesto volátil (por ejemplo, el alcohol utilizado en las fragancias).

¿Cómo funciona? Se introduce una muestra de la mezcla en una columna de gas que se lleva a altas temperaturas. Esta corriente atraviesa lo que se llama columna cromatográfica, que separa los elementos mediante diferentes técnicas. Los elementos, ya separados, pasan a través de un sistema de detección y los resultados se expresan en un gráfico similar a un electrocardiograma.

 

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Esquema del procedimiento de cromatografía de gases. Disponible en: https://www.mncn.csic.es/docs/repositorio/es_ES/investigacion/cromatografia/cromatografia_de_gases.pdf

 

Los inconvenientes principales de esta técnica son: (1) que aquellos compuestos que se encuentren en bajas concentraciones en la mezcla pueden no ser detectados y (2) que el gráfico resultante es de difícil lectura para alguien no familiarizado.

Esto último, entraría en conflicto con los requisitos de claridad y precisión, pues no permitirían al público entender cuál es el objeto de la protección. Es precisamente este el obstáculo que la propia Oficina Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) ha manifestado respecto al uso de la cromatografía de gases en el registro de marcas de olor.

 

ENOSE (NASA)

 

La idea que subyace a las denominadas narices electrónicas es una simplificación de nuestro sistema olfativo.

La nariz eléctrica desarrollada por la NASA (ENose) a principios de los 2000, es otro ejemplo de tecnología que podría ayudar al registro de olores como marcas. Su objetivo inicial era detectar el amoníaco en los módulos espaciales. Este compuesto es utilizado en el sistema de calefacción, pero es altamente venenoso. El problema es que el olfato humano solo puede detectarlo cuando la concentración es ya muy nociva para la salud.

Por ello, un equipo de científicos desarrolló este dispositivo para ser capaz de detectar las concentraciones de amoníaco en el aire antes de que fueran letales para los tripulantes. De esta manera, se podía actuar sobre la ventilación, sellado de fugas, etc.

¿Cómo funciona la ENose de la NASA? El dispositivo está compuesto por 16 películas  de diferentes polímeros, con una conductividad de la electricidad determinada. Cuando las películas entran en contacto con alguna molécula de olor que flota en el aire, la conductividad cambia. Mediante los cambios en las 16 películas, se pueden identificar los compuestos y su concentración. Los resultados se muestran en una pantalla de manera fácil e intuitiva.

 

Esquema de ENose. Disponible en: https://science.nasa.gov/science-news/science-at-nasa/2004/06oct_enose

 

NASA ENose. Disponible en: https://www.nasa.gov/topics/technology/features/enose20090910.html

 

Según el equipo de desarrollo de este dispositivo, las aplicaciones en la Tierra serían muy amplias. Por ejemplo, para detectar fugas y concentraciones peligrosas de gases tóxicos en instalaciones petrolíferas o de gas natural. También, podría instalarse en los hogares, fábricas, etc. para detectar sustancias peligrosas en el aire.

En la actualidad, el objetivo es desarrollar un polímero que reaccione ante cualquier molécula. Esto, daría como resultado un dispositivo muy útil e interesante a los efectos del registro de marcas olfativas. Dicho dispositivo podría instalarse en todos los Registros de Marcas.

 

NANO-NOSE (MASSACHUSETTS INSTITUTE OF TECHNOLOGY)

Los principales inconvenientes que se observan en las iniciativas descritas hasta ahora son: (1) su complejidad y (2) lo lejos que parecen estar de ser “tecnología generalmente disponible”.

Sin embargo, esto podría cambiar con los avances introducidos por la nariz electrónica del Massachusetts Institute of Technology (mejor conocido como MIT).

Allá por 2007, un equipo de investigadores de este Centro desarrolló un método para imprimir películas de polímeros en un microchip (a través de modificaciones realizadas en una impresora de inyección de tinta).

¿Cómo funciona? Con ayuda de la impresora, se pueden depositar diminutas gotas (nanométricas) de algún material sensible a los gases en una superficie, según el patrón elegido por los diseñadores. Al igual que la ENose de la NASA, para detectar diferentes componentes, deben establecerse diferentes capas de compuesto, cuyas variaciones son recogidas por un sensor.

 

Lo revolucionario, es que su método de producción puede llevar a una fabricación y distribución en masa, con aplicaciones cotidianas como situarlo en los aires acondicionados, entornos industriales o incluso en los escapes de los vehículos.

Esto podría solventar el requisito del acceso general a dicha tecnología.

 

El equipo de investigadores del MIT junto al dispositivo. Disponible en https://news.mit.edu/2007/mits-electronic-nose-could-detect-hazards

 

El inconveniente, tanto de esta nariz electrónica, como la desarrollada por la NASA es que, básicamente, es una combinación de una muestra y la descripción de su composición. Según los criterios de la Sentencia Sieckmann que han sido incorporados a la normativa de marcas, estos medios no son suficientes para entender cumplida la representación del signo.

 

INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA EL RECONOCIMIENTO DE OLOR (GOOGLE)

 

No podía faltar el gigante estadounidense en esta lista. Google (en colaboración con el Instituto Canadiense de Investigación Avanzada, el Instituto Vector de IA y las Universidades de Toronto y Arizona) ha enseñado a su Inteligencia Artificial a identificar olores a partir de las moléculas detectadas.

¿Cómo funciona? Al igual que las anteriores narices electrónicas, se basan en un compuesto sensible a los gases y las moléculas que flotan en el aire. Los cambios producidos son convertidos a impulsos eléctricos y registrados por un sensor.

El elemento diferencial aquí, es la introducción de la Inteligencia Artificial. Mediante la técnica del deep learning, se alimenta la red neuronal que constituye la IA con una base de datos de moléculas y la descripción de su olor (según ha sido previamente indicado por expertos perfumistas). Se introduce una parte de la base de datos en la IA y se comprueba si con esa información, es capaz de indicar la descripción de un olor al percibir una nueva molécula que no había sido introducida antes en el sistema.

De nuevo, la aplicación es obvia en cuanto a la representación clara y precisa del olor que será objeto de la protección como marca.

 

INTERNET DE LAS COSAS (IoT) Y 5G

 

La interconexión de dispositivos a través de internet (Internet de las Cosas), se potencia con la llegada del 5G.

Esto, en lo que atañe a lo que aquí estamos tratando, podría ser relevante en dos aspectos.

Por un lado, podría servir para que los sistemas de reconocimientos de olor estuvieran interconectados con las Oficinas de Marcas. De esta manera, al igual que uno puede registrar su marca por internet, se puede trasmitir la información recopilada por una nariz electrónica, directamente a la Oficina.

Por otro, podría servir para que, cuando se generalice la presencia de dispositivos en nuestros hogares que reproduzcan olores (pantallas de ordenador, TVs, etc.) el público pueda obtener la misma información (un olor) que está registrada como marca. 

 

PERO, ¿ES PRÁCTICO TODO ESTO?

 

Con todos estos instrumentos surgen dudas. Sobre todo, ¿qué pasaría, en el caso de un conflicto de marcas olfativas de fragancias, por ejemplo?

En el caso de conflicto de marcas (es decir, entre una marca y una marca anterior), existen dos escenarios.

(1) Signos idénticos (en este caso, olores); usados para los mismos productos (fragancias).

Sería el caso en que una de estas narices electrónicas, por ejemplo, detectaría que un fabricante ha desarrollado una fragancia con los mismos compuestos y en la misma proporción que un olor previamente protegido. En este caso, es evidente que se está tratando de aprovechar de una marca anterior y, por tanto, existe infracción de marca.

(2) Signos similares, pero no idénticos; para productos iguales.

¿Qué sucede si los olores son similares, pero a partir de composiciones que no son idénticas? En este caso, habría que valorar el riesgo de confusión para el consumidor medio (medianamente atento y reflexivo). Si se aprecia dicho riesgo, entonces existe infracción de marca.

 

EN CONCLUSIÓN

 

Las tecnologías que hemos analizado se centran en la identificación de la composición de una muestra, pero no en determinar el olor (salvo la IA de Google).

El reto parece estar en desarrollar un dispositivo que, a partir de una muestra y las mediciones de su composición, generase ese olor. Así, sería fácilmente comprobable por el público, los examinadores, las Salas de Recurso e incluso los tribunales.

De esta forma, se salvaría el inconveniente de la durabilidad de una muestra (pues siempre se generaría un olor idéntico al original), sería clara y precisa (pues todo el mundo podría saber qué olor está protegido) y no sería subjetivo (porque no depende de una descripción de lo que perciba cada persona: objetivamente es el mismo olor, es justo lo que está protegido).

Quién sabe, visto el ritmo de crecimiento de la tecnología, puede que esté más cerca de lo que imaginamos.

 



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