TIFFANY & Co. CONOCE SU HISTORIA, CHARLES LEWIS TIFFANY1
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TIFFANY & Co.

CONOCE SU HISTORIA

POR ROXANA VODA

 

En “Desayunos con diamantes”, el escritor Truman Capote lo nombraba “el único sitio en el mundo dónde nada malo puede pasar”. Marilyn Monroe le ha dedicado dos canciones y sus cajas en un tono de un azul espectacular, continua alimentando los sueños, los deseos y los amores de leyenda desde hace más de 180 años.

 

Sí, has adivinado. Estoy hablando de Tiffany & Co. Más allá de la magia de los diamantes, la historia de Tiffany representa para el mundo de las joyas de lujo, la equivalencia de las novelas escritas por los hermanos Grimm: no existe generación que no haya escuchado, visto o deseado un pedacito de Tiffany. Y es un viaje que ha empezado como pequeño negocio familiar, en el corazón del Nueva York del Siglo XIX.

 

Si quieres descubrir la historia de la joyería mas prestigiosa el mundo, ¡continua leyendo!

EL EMPRENDEDOR DEL SIGLO XIX

Empecemos por el principio.

 

Charles Lewis Tiffany nació en el pueblo de Killingly, Connecticut, Estados Unidos en 1812. Tras un primer periodo de iniciación y formación en el taller de su padre, Charles decide emprender el viaje de su vida trasladándose en 1837 a Nueva York.

 

La década de 1830 en la ciudad de Nueva York fue una época de crecimiento dinámico y oportunidades de oro para cualquiera con un poco de capital y mucha imaginación.

 

Precisamente esto ultimo, no le ha faltado a Charles. Echando la vista atrás, no queda duda alguna que éste pensaba de forma muy parecida a los emprendedores de nuestros tiempos y ha sido pionero en su sector.

 

Corría el año 1837, y en aquella época, incluso los artículos de lujo estaban sujetos a un elaborado proceso de negociación entre el comprador y el vendedor.

 

En un momento cuando el regateo era el principal método de pago, un estadounidense de 25 años llamado Charles, pidió prestados 1.000 dólares de su padre para abrir con un buen amigo, John B. Young, una tienda de papelería y artículos de lujo.

 

El nuevo negocio iba a regirse por dos reglas claras e innovadoras: pago exclusivamente en efectivo y precios fijos, distinguiéndose por la competencia al marcar claramente el precio de cada articulo y eliminar el trueque.

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EL ASCENSO DE LA MARCA. EL AZUL DE SUS EXCLUSIVÍSIMAS CAJAS

¿Pero cómo llegó una tienda de papelería a convertirse en la joyería más prestigiosa de Estados Unidos y el deseo de un mundo entero?

Los jóvenes emprendedores se inspiraron en el mundo natural, que interpretaron en patrones de simplicidad, armonía y claridad. Charles Tiffany se guiaba por el lema “un diseño hermoso contribuye a tener una vida hermosa”, aplicándolo posteriormente a sus creaciones. Y su nuevo design, simplemente fascinó.

En su primer día de actividad, la tienda ubicada frente al Ayuntamiento de Nueva York hizo un total de 4.38 dólares. Su nombre original fue Tiffany & Young aunque mas tarde, en 1841, se ha unido un nuevo socio, pasando a nombrarse la compañía Tiffany, Young & Ellis.

En este punto, la tienda también vendía artículos de papelería, platería y relojes, entre otros artículos. El negocio se había vuelto lo suficientemente exitoso en 1845, y se decidió que es hora de que los productos más baratos como la pasta fueren eliminados y reemplazados por joyas finas. Así nació una de las marcas más emblemáticas de la industria del lujo y la joyería, cuyo corte impecable sigue siendo una de los valores de la marca.

En 1845, de la unión del mejor diseño con las materias primas más exclusivas nace la idea del catálogo de Tiffany & Co., una selección de joyas que pasarán de generación en generación.

 

 La marca decidió pasar de vender joyas solamente detrás de una vidriera, a hacerlo también a través del correo postal siendo el pionero en implantar este servicio en Estados Unidos. Así comenzó a publicarse anualmente la Blue Book Collection (el Libro Azul), un catálogo de las gemas y plata más ornamentadas y espectaculares de la compañía y del mundo.

 

El Libro Azul se distribuyó en todo el país y es el origen de la marca azul de la firma. Si Tiffany ha intencionado dejar un legado, sin lugar a duda es este porque desde 1878, el color característico de Tiffany Blue® ha distinguido la portada del catálogo, así como el famoso Tiffany Blue Box®, un ícono de estilo y sofisticación hasta nuestros días, difícilmente de confundir.

 

Según descripción de la propia marca en su página web, el color se denomina “azul huevo de petirrojo” o “azul nomeolvides” debido a la popularidad con la que contaban las turquesas en la joyería del siglo XIX. La turquesa también era la gema favorita de las novias victorianas, que solían regalar a sus damas de honor un broche de turquesas con forma de paloma como recuerdo de boda.

¿QUÉ ES EL FAMOSO TIFFANY BLUE BOX?

Son las cajas de color turquesa que todos conocemos y con los que muchos soñamos. La caja se hizo famosa con la presentación del anillo de compromiso original, presentado en 1886.

 

En este año, la marca da un paso más y nace el Tiffany® Setting, auténtico precedente de los anillos de compromiso. Charles Tiffany decide introducir una nueva configuración del diseño de los anillos de diamante para resaltar el brillo de la piedra, levantando la gema de la banda hacia la luz. Anteriormente, los anillos de diamantes se colocaban en biseles. Hasta el día de hoy, sigue siendo el design estándar para cualquier anillo de compromiso y el símbolo más buscado del amor verdadero.

 

La belleza de las cajas ha tenido mucho impacto y la gente solía acudir a la tienda preguntando si podía comprar esas cajas. No obstante, en 1906, Charles Lewis Tiffany, en una entrevista para el famoso periódico New York Sun, declaraba que estará encantado de ofrecer una caja gratuitamente, siempre y cuando se eligiera un diseño para meter dentro. Excelente estrategia de marketing que sin duda ha incrementado las ventas.

 

Aparte de la beldad y exclusividad que posee Tiffany Blue Box, también es ecológica. Todas las bolsas de Tiffany son fabricadas con papel procedente de recursos sostenibles y materiales reciclados, y Tiffany se esfuerza en avanzar en el uso de materiales de fibra de madera de origen sostenible.

Para garantizar que el color turquesa es reconocido en cualquier parte del mundo con independencia en qué objeto estuviera reproducido – en cualquier medio audiovisual, una tasa o una bolsa -, en 1998, Tiffany ha registrado el color como “1837 Blue”, en honor al inolvidable año en el que se ha fundado la marca, siendo estandardizada según el Pantone® Matching System.

 

Pues bien, durante la Guerra de Succesión, las cajas han sido seguidas por la creación exclusiva de espadas, banderas, medallas e instrumentos quirúrgicos fabricados jamás por joyeros estadounidenses y destinados a la Armada Unionista.

 

En 1848 Charles, gracias a la Revolución de Europa, adquiere la figura de la autoridad en el mundo de los diamantes y piedras preciosas al comprar una cantidad importante de diamantes, a precios muy bajos, procedentes del desmoronamiento de algunas aristocracias y realezas europeas como el Reino de Francia y España. Entre estos personajes se encontraba María Antonieta, a quien le compró sus collares.

 

Conocido es por todo el mundo que la obsesión de Charles eran los diamantes extravagantes y espectaculares. La prensa neoyorquina lo bautizó como “el Rey de los Diamantes”.

En la década de 1850, Charles Tiffany compró las acciones de sus socios convirtiéndose en único accionista y la tienda pasó a llamarse Tiffany & Co.

EXPANSIÓN Y PRESTIGIO INTERNACIONAL

Otro sector en el que ha destacado la compañía, ha sido en el de las perlas. Desde su fundación en 1837, la compañía ha sido reconocida internacionalmente como proveedor de las mejores perlas.

 

Debido al descubrimiento de fuentes estadounidenses de perlas, la popularidad de la gema orgánica se ha incrementado exponencialmente. En 1857 se descubrió una espectacular perla de agua dulce en Notch Brook en Nueva Jersey. La perla pesaba casi un cuarto de onza y fue comprada, como no,  por Charles Tiffany, quien la vendió posteriormente al Emperador Napoleón III y la Emperatriz Eugenia de Francia en 1860. La perla se hizo famosa como la “Reina Perla”.

 

Entre otras perlas conocidas de Tiffany se encuentran el brazalete, los aretes, el collar y el broche de perlas que el presidente Abraham Lincoln le regaló a su esposa, Mary Todd Lincoln, en 1861. El conjunto de perlas actualmente reside en la Biblioteca del Congreso, en Washington, D.C.

 

Para seguir incrementando su popularidad, el fundador de Tiffany, encargó al Dr. George Frederick Kunz, el gemólogo de la compañía, adquirir las mejores perlas para la clientela de Tiffany. En 1908, el Dr. Kunz fue autor de “El libro de la perla”, que todavía se considera la fuente de referencia definitiva de la gema.

Las perlas desempeñaron un papel importante en el reconocimiento sin precedentes que recibió Tiffany en las ferias del gran mundo a fines del siglo XIX. Las lujosas exhibiciones del joyero exhibieron el trabajo de Paulding Farnham, el principal diseñador de joyas de Tiffany cuyas creaciones ganaron más honores que cualquier otro diseñador de joyas de su tiempo.

 

Y hablando de eventos importantes, en 1867 tuvieron lugar no uno, sino dos  eventos muy importantes en la vida de Charles. El primero fue el nacimiento de su hijo, Louis Comfort Tiffany. El segundo, que Tiffany participa en la Exposición Universal de París, dando así a conocer su marca en Europa.

 

En esta feria, la compañía recibió el gran premio por la artesanía en plata, y fue la primera vez que un jurado extranjero honró tanto a una casa de diseño estadounidense. Tiffany ha sido la primera compañía estadounidense en emplear el estándar de plata británico (92% puro). En gran parte gracias a los esfuerzos de Charles Lewis Tiffany, este estándar fue adoptado por el Gobierno de los EE. UU.

 

La importancia que tuvo Charles para el mundo de la orfebrería de la época, fue brutal. De la mano de Edward C. Moore, el director del estudio de plata de Tiffany & Co., la marca ha sido la iniciadora de la primera escuela de diseño estadounidense.

 

Para 1870, la marca ya se había convertido en el principal proveedor de joyas y relojes de Estados Unidos y el famoso platero y director del estudio, alentaba a los aprendices a observar y esbozar la naturaleza y a explorar las amplias colecciones de bocetos y obras de arte reunidos por él mismo.

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EL DIAMANTE TIFFANY

La joya más preciada de la marca, de invaluable valor actualmente y que sigue brillando en la mítica tienda Tiffany de la Quinta Avenida, fue adquirida en 1878. Procedía de las minas de diamantes Kimberley en Sudáfrica y pesaba 287,42 quilates en bruto. Era uno de los diamantes más grandes y elegantes del mundo.

 

Bajo la guía del eminente gemólogo de Tiffany, el Dr. George Frederick Kunz, el diamante se cortó de 287.42 quilates a 128.54 quilates con 82 facetas, lo que le dio a la piedra su legendario fuego y brillo. Bautizada como el Diamante Tiffany, la piedra se convirtió en un ejemplo de la artesanía de Tiffany y desde ese momento no ha dejado de impresionar y de crear historia.  Más tarde, en 1961, el diamante ha brillado en el cuello de Audrey Hepburn en la pelicula “Breakfast at Tiffany`s”.

 

Tiffany & Co. es conocida por diseñar artículos para el Gobierno de los EE. UU. Tanto el Gran Sello de los Estados Unidos como el famoso logotipo “NY” del equipo de béisbol New York Yankees fueron diseñados originalmente por Tiffany.

El diseño “NY” fue sellado en una medalla de honor policial creada por Tiffany en 1877. El club lo adoptaría como su logotipo 32 años después. En 1885, Tiffany a través de su designer jefe, James Horton Whitehouse, rediseñó el Gran Sello, el mismo que está hoy en el billete de un dólar, lo que significa que prácticamente todos los estadounidenses tienen algo diseñado por Tiffany.

Después de haber introducido las principales piedras preciosas en los Estados Unidos mediante la compra de las joyas de la corona de Francia y España, la empresa del Sr. Tiffany era ahora la autoridad mundial de diamantes.  Según se dice, en  1887, Tiffany adquiere mediante subasta un corsé con incrustaciones de joyas que pertenecía a María Antonieta.

Al mismo tiempo, el mundo se había embarcado en la Era de las Exposiciones que tuvo lugar en Europa y América.  Donde se presentaba, la joyería ganaba los más altos honores.

 

En la feria de Paris de 1889, las joyas expuestas por la compañía, han sido apreciadas por la prensa de la época como la “colección de joyas más extraordinarias jamás producidas por una joyería estadounidense ”.

 

Como no podía ser de otra forma, en 1900 Tiffany produjo una colección igualmente digna de elogios junto con magnificas piezas de plata basadas en diseños nativos americanos.

Todos estos acontecimientos le han abierto camino hacia uno de los títulos más valiosos: la designación de Tiffany & Co. como joyero real para el emperador otomano y zar de Rusia, así como para muchos otros reinos de Europa.

La popularidad de la compañía aumentó estrepitosamente cuando abrieron su “palacio de las joyas” en Manhattan y que siguió creciendo 80 años después. Antes la tienda estaba situada en el Bajo Manhattan, en el 259 de Brodway.

 

En sus paseos por Manhattan, las damas de moda vestidas en sedas, satenes y gorros que resaltaban su elegancia, descubrieron en Tiffany & Co., un “estilo americano” emergente, que se apartaba de la estética del diseño europeo, basado hasta ese momento en patrones ceremoniales y opulencia de la era victoriana.

Desde 1940 su tienda principal de tres plantas pasa a ubicarse entre la Quinta Avenida y la calle 57 en Manhattan. Sobre la puerta de entrada a su icónica tienda en la Quinta Avenida se encuentra una escultura de bronce de Atlas sosteniendo un reloj, obra de H.F. Metzler.

 

El escaparate es un icono del lujo y forma parte de la historia del cine, convirtiéndose en un destino favorito en Manhattan, sinónimo de elegancia y clase.

 

El Sr. Tiffany falleció en 1902, a los 90 años, dejando un legado valorado en 35 millones de dólares en ese momento, que ha seguido incrementándose año tras año aunque no sin desafíos.

 

Louis Comfort Tiffany, hijo de Charles, heredó el negoció y se convirtió en el primer director de diseño de la marca.

 

Representante y amante del Art Nouveau, fue él el que introdujo la “joyería artística” diseñando piezas basadas en la naturaleza y las formas orgánicas.

 

Para aquel entonces, su posición como diseñador líder de Estados Unidos estaba ya definida y la joyería Art Nouveau y Arts & Craft de Louis conquistó a la alta sociedad neoyorquina. Nadie dudaba de su talento y de su valía en el mundo de la joyería. No obstante, su imagen se ha consolidado definitivamente en el momento en en que el presidente Chester A. Arthur le ha invitado a redecorar La Casa Blanca.

 

El famoso diseñador se ha volcado en crear un estilo y una notable gama de diseños totalmente innovadores y sorprendentes, donde el vidrio combinado con plomo técnicamente brillante gozaba de la misma destreza que sus coloridas joyas esmaltadas que imitaban plantas y flores.

En su afán por ofrecer una joyería única, Louis Tiffany ha colaborado con diseñadores de todo el mundo.

 

Y entre los diseñadores visionarios que le han seguido los pasos, destaca Elsa Peretti, quien transformó el diseño de joyas de los años `70 con una elegante simplicidad basada en formas naturales o Paloma Picasso, la hija menor de Pablo Picasso que se ha incorporado en 1980 y ha destacado gracias a sus joyas originales y muy atrevidas.

 

A principios del siglo XX, la compañía tenía más de mil empleados y sucursales en Londres, París y Ginebra y era amada por políticos y celebridades por igual. Sus dependencias eran visitadas por magnates y personas de la alta sociedad.

 

A medida que avanzaban los años, los diseños de Tiffany capturaron el espíritu de los tiempos, desde la extravagancia de la década de 1920 hasta el modernismo de la década de 1930 y la era aerodinámica de las décadas de 1940 y 1950.

 

Los vestidos de noche de las mujeres más elegantes y glamourosas de la época, fueron adornadas por diamantes de Tiffany & Co. La firma contaba con miembros destacados de la sociedad estadounidense y entre los nombres de más renombre podemos destacar a Elizabeth Taylor, Diana Vreeland, Astors, Vanderbilts o Jacqueline Kennedy Onassis.

 

Un joven Franklin Roosevelt también figura en ese listado por haber comprado un anillo de compromiso de Tiffany en 1904.

 

Los diseños personalizados de servicios de plata no tardaron en ser una necesidad para las exquisitas cenas que celebraba la clase alta.

 

Las organizaciones empresariales y profesionales también han encargado a Tiffany que use su ingenio para creaciones exclusivas. Una de las más conocidas es el Trofeo Vince Lombardi para el Campeonato Super Bowl® de la Liga Nacional de Fútbol en 1967.

Ese mismo año, los Masai de Tanzania descubren una gema desconocida hasta entonces. Tiffany comienza a usarla en su joyería y la bautiza como tanzanita.

ÉPOCA DE DESAFÍOS Y CAMBIOS

El nombre de la firma se diluye tras la muerte del Louis, en 1933. Los ingresos también enfrentan graves desafíos hasta que a mediados de los años `50, un empresario, Walter Hoving devuelve a la compañía a su máximo rendimiento al contratar  a Jean Schlumberger, que es nombrado designer jefe de la casa. Éste gran diseñador de joyas del siglo XX, se ha remarcado gracias a sus preciado flores, pájaros y vida oceánica, que en la actualidad siguen siendo orgullo y legado de Tiffany.

 

Pero como siempre lo que manda es el dinero, 29 años más tarde, Avon compra Tiffany & Co. por 100 millones de dólares con la intención de convertir la marca en algo accesible a otro público. La nueva dirección de la empresa tomó una decisión con la que los clientes premium no han sido muy contentos: poner en venta productos más baratos y asequibles, sinónimo de productos que carecen de exclusividad. El plan de Avon fracasó estrepitosamente y la polémica ha finalizado en 1984 cuando revendió la compañía a un grupo de inversores privados.

TIFFANY & Co. Y EL MUNDO CINEMATOGRÁFICO

Con el tiempo, Tiffany & Co. se convirtió en sinónimo de los lujosos estilos de vida de la Edad Dorada.  Más tarde orquestó la campaña de marketing más espectacular nunca vista mediante la película “Breakfast at Tiffany” (Desayuno con Diamantes) en 1961. Fue otro paso para la empresa en su evolución para convertirse en una parte integral de la cultura popular, así como un accesorio favorito de la alfombra roja entre la élite de Hollywood.

Basada en el libro de Truman Capote y protagonizada por la espectacular Audrey Hepburn, es una comedia romántica que narra la vida de Holly Golightly que creó un habito en detenerse para desayunar cada mañana frente la tienda insignia de Tiffany en la Quinta Avenida de Nueva York, deleitándose cuerpo y alma a base de croissants y diamantes. En la película se pueden observar varias escenas tanto fuera como dentro de la tienda.

 

Para conmemorar el comienzo de la filmación, Henry B. Platt, el bisnieto del fundador Charles Lewis Tiffany, colocó en el cuello de Audrey Hepburn, el collar Ribbon Rosette de Jean Schlumberger que integraba el diamante Tiffany, imagen emblemática con el diamante más preciado de la compañía, que nunca fue vendido y que sigue luciendo en los escaparates de Tiffany. Su valor es incalculable actualmente.

 

El mismo collar que lució Hepburn en los carteles promocionales de la película fue el mismo que llevó Lady Gaga mientras recogía su Oscar a la Mejor Canción por la canción “Ha nacido una estrella” en el año 2019. Gaga ha sido la segunda mujer en toda la historia de la marca que ha tenido el privilegio de brillar bajo los destellos del espectacular diamante amarillo que se encontraba integrado en un impresionante collar con más de 100 quilates de diamantes blancos.

No obstante, los clientes han tenido que esperar hasta noviembre de 2017, 56 años desde el estreno de la película, para poder hacer realidad el sueño de muchos, no solo de Holly Golightly, y desayunar con diamantes.

 

En noviembre de 2017, en la cuarta planta de la flagship store de la joyería neoyorquina, se ha inaugurado el Blue Box Coffee., la cafetería más glamour actualmente. Por 29 dólares se puede desayunar, por 39 dolares, almorzar y por 49 dólares, merendar el Tea Menu. Y si te hace gran ilusión llevarte un recuerdo, si incluyes una tarta de 35 dólares, te regalan una famosa caja azul.

 

La brillante idea de abrir por fin las puertas de Tiffany al mundo gastronómico, es de Reed Krakoff, que antes de incorporarse a la compañía como director creativo, pasó por Ralph Lauren, Tommy Hilfiger y Coach. En poco tiempo desde su incorporación, los beneficios de Tiffany se han incrementado en un 7,6% frente al año anterior y sin duda alguna, se deben en gran parte a la apertura de la cafetería en la Gran Manzana.

 

Centrándonos nuevamente en el mundo cinematográfico, Tiffany & Co. también apareció en el thriller de 1967 “Rosemary’s Baby”, protagonizada por Mia Farrow.  En la escena, el personaje de Farrow visita a Tiffany & Co. para pedir tarjetas de anuncio de nacimiento.

Fue después del estreno en 1971 de la película “Los diamantes son para siempre”,- donde Sean Connery ha interpretado el papel del Agente 007, apareció también la primera “Bond Girl” de origen estadounidense cuyo nombre era “Tiffany Case” ( La Caja Tiffany) -, cuando la compañía hizo publica la venta de sus acciones a Avon.

 

Tiffany ha seguido manteniendo un papel destacado en la cultura popular durante la década de 1990 y durante el nuevo milenio Tiffany continuó siendo un elemento básico entre la élite de la moda, gozando de la admiración y aprecio de los estadounidenses.

 

También conservó su prominencia en Hollywood y en la actualidad se ven constantemente estrellas de cine usando diseños de Tiffany en la alfombra roja. Por ejemplo, en los Premios BAFTA® 2020, Charlize Theron, lució un collar con un peso total de más de 14 quilates, elaborado en luminoso oro rosa de 18 quilates que incluye más de 240 diamantes engarzados a mano. La joya se estrenó a la venta en abril 2020.

 

Pero si con algo impresionó Charlize, fue con un collar de Tiffany & Co. valorado en más de 5 millones de dólares en los Premios Óscar de 2020. Fue sin duda una de las gemas más ostentosas de la noche y ha robado todas las miradas. La joya fue diseñada por el director de la firma, Reed Krakoff en un plazo de 18 meses y se compone de un diamante central de talla marquesa impecable, de más de 21 quilates, al que se suman otros 165 diamantes, que convierten el collar en una pieza excepcional.

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