RESERVA NACIONAL DE PACAYA SAMIRIA

RESERVA NACIONAL DE PACAYA SAMIRIA


 

 LLAMADOS A LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD EN LA RESERVA NACIONAL DE PACAYA SAMIRIA

 

Foto propia – Entrada de Pacaya Samiria

Quiero contarte sobre conservación de la biodiversidad, la Reserva Nacional de Pacaya Samiria y la comunidad de Yarina (guardianes de los bosques de la Amazonia peruana). Te preguntarás de qué va este artículo, hay tantos temas que podría confundir a cualquiera. Pero te prometo que será muy ameno, claro que si tienes alguna duda podrás aclararla al terminar de leerlo.

Mi viaje a la Amazonia peruana fue, sin lugar a duda, mágico; por primera vez, fui a la reserva natural de Pacaya Samiria. Navegué por el río más caudaloso del mundo el río Amazonas, que une a Brasil, Colombia y Perú.

Ir a Pacaya Samiria fue un viaje, sin lugar a duda, maravilloso. Partimos de Nauta, nos recogió Claudia Uraco, de la comunidad de Yarina. Nos quedaríamos en casa de su papá, Arbildo Uraco, los próximos días. Fueron 8 horas en río. Pensé que tal vez sería menos tiempo, pero en realidad fueron 8 horas exactas, que pasaron muy rápido. En el viaje tuve el gusto de conocer a nuestro capitán del Peque Peque, el bote que nos llevaría a Yarina. Tiene ese nombre  por los sonidos que emerge cuando se navega por el río Peque Peque Peque; el capitán Jersiño, la Señora Rocio Uraco, madre de Claudia, y unos 3 turistas: Salvador y los hermanos Gonzalo y Diego, iban en busca de esa experiencia que solo la podrían tener en el Amazonas: poder ver animales de noche que no habían visto en otro lado, aprender a pescar, conocer la biodiversidad infinita de la selva —les faltarían días, por supuesto—, bañarse en el río, sentir la lluvia, ver las estrellas, observar esos paisajes únicos de las aguas espejo que solo te lo da ese lugar mágico, el calor sin duda. Todos fueron muy simpáticos e hicieron muy ameno el viaje.

 

 

Foto propia: Río Amazonas

Empezamos de la mejor manera, Diego rompió el hielo, como buen español, preguntando nuestros nombres, cada uno empezó a decirlo y todos nos presentamos- En cuestión de segundos viajábamos como si nos conociéramos de muchos días atrás. En mi mundo interior veía y grababa mentalmente ese escenario único, aparte de Mate, no existía nada más entre la naturaleza. Las aves cantaban, los peces saltaban encima del Peque Peque.  Ahora que me lees, pensarás que te narro una novela de aventura, pero es que realmente lo era este viaje. ¿Acaso yo era una afortunada de ver esta hermosa maravilla? ¿Qué pasaría con nuestras generaciones futuras si todo esto se perdiera? Me ponía a pensar eso mientras transcurría esas ocho horas de viaje. Mientras más profundizábamos en la selva de la Reserva Nacional de Pacaya Samiria, veía menos botes, el río se hacía menos ancho, el escenario más hermoso, empezábamos a ver delfines rosados que nos regalaban saltos, más peces saltando, unas aves singulares, guacamayos libres; mis ojos jamás habían visto guacamayos libres, solo los vi en zoológicos o en jaulas. Recuerdo que también en refugios de rescate animal; pero no libres, volando. No sentían amenaza alguna, esos pechos amarillos me hacían sentir que estábamos en un lugar seguro.

El sol empezaba a dejar de dar su luz, oscurecía. Navegar en oscuridad no era una sensación muy conocida para mí, pero estaba muy segura con Claudia, Rocio y Jersiño. Faltaban algunos minutos para llegar a la comunidad, estaba algo ansiosa, no podía ver muy bien por la falta de luz. Empezábamos a escuchar el croar de los sapos; ver la luz de los ojos de los lagartos, si es algo de película, pero tendrías que estar en ese lugar para saber realmente lo que se siente y te invito a tenerla. Era la última vuelta para llegar a la comunidad y veíamos la luz, ¡¡¡vaya paz!!! ¡¡Llegamos a Yarina!! Por fin tierra, luego de 8 horas de navegar en el río. Bajamos descargando nuestras maletas, Rocio, Claudia y Jersiño los demás chicos ayudaron a bajar las cosas; al final, cada uno se instaló. Mi cuarto era muy cómodo, con mosquitero. Más tarde, Rocio se dispuso a preparar la cena —muy rica, por cierto— aún la recuerdo con mucho sabor y cariño.

 

¡¡La bienvenida nos la dio una viuda negra!! No conozco el nombre científico de la araña, estaba detrás de mi asiento. Todos gritamos al principio y luego la sacamos a un árbol cercano. Gonzalo, el Biólogo, nos dio el nombre científico de la hermosa araña. Recuerdo con una sonrisa ese momento, ¡qué bella puede ser la selva!, tanta biodiversidad en ese ecosistema que ignoramos por no conocerla, que algunos pueden despreciarla sin saber lo que tiene en realidad. Mucho podemos leer en libros, ver documentales, pero verla en vivo y en directo es algo que es increíble sin duda.

 

El día siguiente, luego de un desayuno delicioso, conocimos a Enrique, él vive en la comunidad de Yarina y es guía turístico,  también se dedica a otras actividades propias de la comunidad. Nos preparó una caminata por los bosques, enseñándonos árboles nativos de más de 100 años, que la comunidad preserva. Pude ver, por fin, muchos árboles de ceibo, que pensé que crece en bosque secos; me di con la sorpresa que también crece en la Amazonia (el árbol de la ceibo provee algodón de sus frutos).

Conocí por primera vez el árbol de la shiringa, de donde sacan el caucho silvestre, que mágica es nuestra Amazonia. También observé muchos tintes naturales que usan en la misma comunidad, caminamos muchísimo, navegamos en un bote muy pequeño tomando unos remos para ir al otro lado del bosque de la comunidad. Me fascinaba más cada que caminábamos; aparte de sudar por el calor, también sudaba por lo maravillada de ver ese hermoso ecosistema: las grandes hormigas caminando, más aves de nombres variados, distintos colores, el cielo con nubes que parecían copones de algodón, sin duda estaba en el paraíso llamado Yarina y así siguio nuestro viaje en la Reserva Nacional Pacaya Samiria. Esto solo es una introducción al artículo legal que me disponía a escribir, quise contarles una experiencia personal que comparto con mucho cariño a cada uno de los que me lee.

 

 

Foto propia del arbol de ceibo en la comunidad de Yarina – Reserva nacional de Pacaya Samiria

 

Foto propia de las madres artesanas de la comunidad de Yarina

La comunidad Nativa Yarina, tiene una escuela primaria y una escuela inicial, aún no cuenta con una secundaria. Ha sido reconocida por el Ministerio de Cultura del Perú según me cuenta Arbildo Uraco, esposo de Rocio y Padre de Claudia. Su lengua oficial es el cocama cocamilla.

Siguen intactas sus costumbres y conocimientos ancestrales, conservan y protegen los bosques, los recursos naturales, su actividad económica es el turismo vivencial que ofrecen a los visitantes que viajan y se hospedan en sus casas; además estan trabajando en el plan de manejo del recurso de la taricaya, que también mediante su cuidado han podido preservar supervisados por el Servicio Nacional de áres naturales protegidas.

Tienen intacto el conocimiento tradicional de plantas medicinales. Las madres trabajan artesanías con los propios recursos de la comunidad como semillas que caen de árboles.

Jean Marie Gustave Le Clézio, Premio nobel de Literatura, dijo:  

 

«Las poblaciones indígenas son conscientes, siempre lo han sido, de que el mundo no es infinito, que es un mundo prestado a los humanos para que lo puedan aprovechar. Los conquistadores pensaban que América era un mundo sin límite, que podían explotarlo sin límites y la lección, la sabiduría de las poblaciones indígenas, era tratar de enseñarles que este mundo es limitado y tiene que ser respetado»   

 

FINANZAS PARA LA CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD Y DEL PLANETA.

 

Foto propia vista de la comunidad de Yarina.

 

 

Luego del contexto real que conté, quiero hablarte de este tema tan hablado y tan poco entendido: la conservación de la biodiversidad, las oportunidades que ofrece y el potencial de las actividades basadas en los mismos.

En la Declaración de Río de 1992, la mayoría de los países del mundo firmaron el Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas, que luego de algunos meses entró en vigor.

 

 

 

Te preguntarás qué significa biodiversidad, una palabra que he repetido muchas veces a lo largo de este artículo

 

«El Convenio sobre la Diversidad Biológica de las Naciones Unidas lo define como “la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas ” otra definición es “ la totalidad de los genes, especies y ecosistemas de una región ”y la divide en tres categorías jerárquicas: diversidad genética dentro de las especies, diversidad de las especies (la variedad de especies dentro de una región) y diversidad de los ecosistemas. Se indica igualmente que la diversidad cultural humana es parte de la biodiversidad porque ayuda a la adaptación de la humanidad»

 

Algo que queda claro es que la biodiversidad sustenta todas las formas de vida sobre la tierra y es indispensable para la supervivencia de los seres vivos. Son muchos los servicios y productos que obtenemos de los ecosistemas, como los alimentos que comemos, el agua que bebemos, las medicinas que tomamos y los materiales que utilizamos para sobrevivir; los insumos de la industria de la moda también son dados por la biodiversidad.

En este punto, es necesario definir el término ’finanzas para la conservación de la biodiversidad’ ; nos referimos a la movilización de recursos y de como los gobiernos y el sector privado movilizan recursos financieros para apoyar la conservación de la biodiversidad; por ejemplo: financiación para protección de áreas protegidas e inversiones privadas resultado como activo en la conservación de la biodiversidad.

Ahora vamos a hablar de los vínculos entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y las finanzas para la conservación de la biodiversidad. En este punto, las empresas saben que enfrentan un riesgo debido a la pérdida de biodiversidad; si las cuencas se degradan ¿necesitarán más recursos económicos en mejorar la calidad de agua para fabricar sus productos? Si los suelos se degradan ¿necesitarán invertir más en prácticas agrícolas mejoradas? Estos riesgos físicos también se convierten en riesgos financieros.

También existen riesgos de mercado que provienen de los consumidores; por ejemplo, compran un denim en H&M pero no quieren que este provoque contaminación en el río de China, o degrade campos agrícolas con algodón transgénico en la la India, o siga pagando maquiladoras en Bangladés, hay presión en los consumidores y se ha podido ver en acciones en sostenibilidad, sea en H&M en Europa o en América Latina con su linea conscious

Las empresas empiezan a entender estos riesgos en sus cadenas de producción; por lo tanto, algunos de los principales aspectos impulsores a toda esta noción de finanzas de la conservación se compromete a poner fin a la deforestación, a la contaminación de los ríos y mares que producen sus cadenas de producción, tal vez estén trabajando de manera consciente en las ODS pero no saben que están vinculadas con la conservación por la biodiversidad.

Estas acciones empiezan a demostrar que las empresas están cambiando su comportamiento y aumentan su inversión en el cambio de abastecimiento sostenible, lo que representa un beneficio para la conservación de la biodiversidad.

 

pacaya samiria

LA INDUSTRIA DE LA MODA Y LA CONSERVACIÓN PARA LA BIODIVERSIDAD.

 

Luego del Acuerdo de París (2015), 189 países acordaron reducir sus gases de efecto invernadero (GEI). Según investigaciones de Mckensey & Company, en 2020, la industria de la moda produjo el 4% de las emisiones de GEI globales, igual que las emisiones de Francia, Alemania y Gran Bretaña.

En el año 2019, Naciones Unidas Medio Ambiente, reporto que la industria de la moda emitía emisiones 10 % más que todos los vuelos internacionales y el transporte marítimo juntos. También indicó que fue el mayor consumidor de agua.

(Bangladesh, país considerado según el último reporte de las NDC muy vulnerable a los impactos del cambio climático por las constantes precipitaciones, intensificación en inundaciones, tormentas y aumento del nivel del mar, es el segundo mayor productor mundial de ropa y su economía aún depende de la industria textil)

La sobreproducción de la moda rápida afecta al desequilibrio de los ecosistemas, pero la industria también esta tomando acciones por la emergencia climática. La Fundación Hermes considera la preservación de la biodiversidad y los ecosistemas una prioridad clave, la Casa de la Moda colabora actualmente con la WWF gestionando programas de finanzas para la conservación y cuenta con programas de gestión de riesgo de cambio climático, que lo vuelve el líder en esta materia, La Maison francesa no genera impactos en regiones que necesitan conservación, están trabajando con científicos para restaurar zonas dañadas y con poca diversidad debido a los grandes impactos, colaboran de forma directa con la cadena de suministro para conocer con detalle qué recursos están entrando a su cadena de producción, una mentalidad que están adoptando otras casas de moda; asimismo, en plena crisis de covid-19 más marcas dentro de la industria están empezando a adoptar medidas de manera responsable, definitivamente nos gustaría que el grupo Kering pueda mirar a Pacaya Samiria integrar en unos de sus programas de conservación para la biodiversidad (sería un logro para el grupo kering contar con uno de los recursos naturales mas grandes de Latinoamerica)

Chanel, en el 2020, realizó una emisión de bonos verdes por seiscientos millones de euros, cotizándola en la bolsa de Luxemburgo y utilizará el dinero para llevar a cabo la transformación a sus objetivos de sostenibilidad que se trazó en sus metas. Además de diversificar sus fuentes de e invertir en compañías centradas en el desarrollo de materiales sostenibles, Chanel migrará a que sus operaciones sean 100% renovables. Para 2031, será carbono neutral, sin otra particularidad, es la primera compañía que cotizará en bolsa bajo el concepto de bonos verdes, no observé el trabajo que realiza el grupo Kering, bajo el concepto de Financiamiento en la Conservación para la Biodiversidad.

El reto al que nos enfrentamos es que los grupos están haciendo inversiones a pequeña escala. Algunas inversiones son únicas y casi confidenciales.

El viaje que te compartí al inicio de mi artículo narra la vida de una comunidad que podría mejorar su calidad de vida, solo por trabajar en beneficio del ecosistema. Es neceserio que reconozca el trabajo que la comunidad realiza por la conservación a la biodiversidad que realiza.

La idea de este artículo es enseñarte cómo diferentes actores pueden colaborar y, para comenzar a ampliar estos espacios de diálogo la industria de la moda debe darse cuenta que sustentabilidad no solo es reciclar tela, también lo es  sumarse con medidas que conserven la biodiversidad.

 

Dedicado a toda la comunidad de Yarina – Pacaya Samiria

Quiero agradecer a Arbildo Uraco y a su familia por la hospitalidad.

Si quieres ir a Pacaya Samiria no dudes en contactarlo

        

                         

 

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