Indumentaria y cosmética en Argentina

Indumentaria y cosmética en Argentina


¿Cuál es el futuro de la indumentaria y la cosmética en Argentina?.

 

“Una mujer no tiene la necesidad de ser perfecta ni hermosa para llevar mis vestidos, el vestido lo hará por ella.” Cristóbal Balenciaga

 

Al comenzar a delinear el presente, me planteaba las diversas realidades de ambos sectores de la Industria de la Moda en Argentina. Estos son, el sector de la indumentaria y el de cosméticos.

Es claro que en Argentina estas dos industrias tienen cadenas de suministro y de valor diversas, pero en ambos casos complejas y particulares. Los marcos regulatorios también son diversos. Más allá de las diferencias, el pasado inmediato no fue fácil, el presente es desafiante y el futuro se presenta arduo. Por lo tanto, en ese camino que tienen por andar me atrevo a analizar cada una. Las conclusiones serán propias.

 

INDUMENTARIA EN ARGENTINA

 

El 2020 fue un año visagra para varios sectores de la Industria de la Moda. Entre ellos la indumentaria. En Argentina este sector históricamente ha sufrido muchísimo y lo sigue haciendo. En relación con el 2020 y lo que vendrá en el 2021 la recuperación sera lenta y difícil.

Según informa la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (en adelante CIAI)Se vuelve a señalar que se trata del peor año en términos de dólares y de kilos exportados al menos desde 2001 (inicio de la serie), con precios USD/Kg históricamente bajos . Vale aclarar que, como se ha mencionado anteriormente, estos datos fueron afectados por exportaciones que no pudieron ser despachadas desde el 20 de marzo producto de la declaración del aislamiento social, preventivo y obligatorio como principal medida a nivel local contra la pandemia Covid-19, principalmente durante abril y mayo. Asimismo, la cancelación o postergación de órdenes desde el exterior probablemente haya acentuado la caída. De todas maneras, las exportaciones ya mostraban una fuerte tendencia a la baja, lo que se potencia con la caída del consumo mundial.”[1]

Dentro de las prendas de vestir que se exportaron, los productos principales fueron camisas de hombre de algodón, medias de algodón y pantalones de mujer de algodón.

La industria de indumentaria argentina tiene desde hace ya varios años -década de los 90- un 60% de su producción importada como producto terminado. Con respecto a los países de origen de importación, China continúa en el primer lugar acumulando el 55% de los dólares y el 72% del volumen durante enero-julio de 2020.

Sin embargo, en julio de 2020, las compras al exterior del mes disminuyeron un -58,6% en dólares un -51,5% en kilogramos con relación al mismo mes de 2019, mientras que los precios promedio por kilo importado cayeron alrededor del -14.5%, con un promedio de USD/Kg 21. Según la CIAI se estima que en los próximos meses continúe la tendencia a la baja en las importaciones en términos interanuales, como consecuencia del impacto de la pandemia COVID 19 en el comercio, el aumento de controles cambiarios que inciden en la operatoria de importación y la crisis de consumo en el mercado local.

 

argentina

Fuente: Pixabay.com

 

Si hay un punto en el que la industria de indumentaria está de acuerdo en el país es que la recuperación será lenta y difícil, pero no imposible. Las necesidades son claras: invertir, crear empleo, reinvertir, ampliarse, crear empleo. Claro para todas estas cuestiones necesitamos capital. Por lo que, aquellos industriales con capital para invertir estarán mejor posicionados en la reconstrucción. Sin embargo, no todo es exclusivamente capital ya que, en la moda, además influyen otros factores varios como el análisis de comportamientos de consumo, tendencias macro y micro, localización, canales de venta y líneas de negocios, entre otros varios.

Por su parte, desde la Fundación Pro Tejer (organización sin fines de lucro cuya misión es asistir, desarrollar, contener e integrar a la cadena de valor agro-industrial textil y de confecciones de la República Argentina) indican en relación con lo que se estima: “Se trata de tener crédito a tasa subsidiada para capital de trabajo. Son muy importantes. En general el empresario textil deja la rentabilidad en su empresa, la reinvierte. Hoy nos estamos endeudando en capital de trabajo. La rentabilidad la esperamos para más adelante.”[2]

Lo cierto es que la industria de la indumentaria en Argentina es resiliente. Esto no es un valor menor para actividades como esta. En gran escala la industria de algodón es la que mayor cantidad de kilogramos exporta. Luego, a menor escala, contamos con negocios boutique, diseño de autor y marcas que se destacan por su estilo único y que se abren paso fuera del país. En pequeñas porciones, es cierto, pero con pasos firmes. Podemos mencionar marcas como Juana de Arco, Rapsodia o Jazmín Chebar entre las varias que se dan a conocer en la región y más allá. Destaco siempre el estilo particular, único de nuestros talentosos o diseñadores.

 

Fuente: Pixabay.com

 

EL CONSUMIDOR Y EL 2020

 

El comportamiento de los consumidores en Argentina y el mundo en cuanto a indumentaria y accesorios desde hace un tiempo venía cambiando. Definitivamente el 2020 logró que ese cambio que se estaba gestando se produzca en cuestión de meses. Sigue su camino. Lo cierto es que mientras la industria se reacomoda a la nueva normalidad, el consumidor se ha vuelto más interesado y comprometido que antes con la sostenibilidad. Una forma de adaptarse a este nuevo consumidor podemos ver a nivel global es la salida de grandes marcas de los calendarios oficiales de presentaciones.

El impacto que genera la industria sobre el cambio climático -sostenibilidad medioambiental- ha sido uno de los grandes planeamientos de este nuevo consumidor[3]. Otro gran cuestionamiento que se le hace a la industria de la indumentaria es la falta de compromiso constante con las prácticas abusivas y precarias relacionadas con los trabajadores de la confección más que nada. No obstante, los cambios de comportamiento de consumo giran en torno a una búsqueda de mayor transparencia en las cadenas de suministro y la necesidad de contar con información relacionada con el respeto a las condiciones de trabajo digno.

Hemos visto como grandes cadenas de fast fashion o moda rápida -las más cuestionada en derredor de la sostenibilidad en la industria- han realizado anuncios de cambios en todo sentido. Lanzando nuevas líneas, acciones e iniciativas de economía circular, más información sobre la confección de sus productos, entre otras.

Asistimos a momentos únicos e irreversibles. Argentina no es ajena, y para que la industria de la indumentaria pueda insertarse de lleno en el mundo deberá alinearse con estas tónicas.

 

COSMÉTICA EN ARGENTINA.

 

En Argentina la historia de la cosmética y/o perfumería es novel. Podría darse un comienzo a fines del siglo XIX donde, como con la indumentaria, los cosméticos eran traídos de Francia, España, Estados Unidos. Esto para ser vendidos a otros acaudalados de la zona. En 1887 existían en el país cinco fábricas de cosméticos.

Fuente: Pixabay.com

Según el informe de la Cámara Argentina de la Industria de Cosméticos y perfumería (CAPA), en el censo de 1887 realizado en Buenos Aires existían cinco fábricas de cosméticos. Pero todavía el desarrollo de esta actividad era incipiente; la mayor parte de los perfumes y artículos de higiene y tocador eran importados. En 1920 los principales productos que se importaban eran aguas de colonia, agua para el cabello, pastas para dientes, pomadas, tinturas, jabones de tocador, pastas para la barba y cosméticos, entre otros. Francia, Estados Unidos, Reino Unido y España eran nuestros proveedores más importantes.

Paralelamente, por esos años, aparece la Fábrica Nacional de Esencias Nacionales, que tenía por objeto la explotación de cultivos de menta, cedrón, rosas, naranjo agrio y bergamota.

Sin embargo, recién a fines de la década del ‘20 se empezó a forjar la industria de artículos de tocador, cosméticos y perfumería cuando algunos importadores decidieron empezar a producir en el país debido a las crecientes dificultades que tenían para importar. Así, el establecimiento de estos proporcionó al sector la técnica y la experiencia internacional. Entre las primeras empresas que se instalaron figuraron Lever y Colgate.

En 20 años la cantidad de establecimientos se quintuplicó y el número de trabajadores creció diez veces: mientras que en 1914 existían 24 fábricas que empleaban a 198 personas, en 1935 había 105 con casi 1800 empleados.

El crecimiento del sector junto a la evolución del comercio mayorista y minorista determinó el surgimiento de dos entidades gremiales: la Cámara de Fabricantes de Jabón de Tocador, afiliada a la Federación de Industrias del Jabón y Afines, y en 1932 de la Cámara Argentina de Perfumería (CAPA).

La cuestión del género y los cosméticos la considero pendular y objeto de otro trabajo. Como mencioné previamente, en Egipto eran utilizados por hombres y mujeres, luego la historia fue generando la utilización del maquillaje de manera casi exclusiva por las mujeres, quedando algunos cosméticos para hombres, más que nada para cuidado del cabello e higiene personal. En la actualidad estos paradigmas están nuevamente cambiando. La mayor parte de las grandes marcas tienen líneas específicas destinadas al cuidado de la piel del hombre e incluso es mayor la incidencia en la utilización del maquillaje.

 

ACTUALIDAD DE LA INDUSTRIA DE LA BELLEZA EN ARGENTINA

 

El mercado mundial de la belleza generalmente se divide en cinco segmentos comerciales principales: cuidado de la piel, cuidado del cabello, color (maquillaje), fragancias y artículos de tocador. Estos segmentos son complementarios y por su diversidad son capaces de satisfacer las necesidades y expectativas de todos los consumidores en materia de cosmética.

Argentina tiene un crecimiento constante en este sector de la Industria de la Moda que ya viene en franca y constante expansión desde 2015. Tan sólo en el rubro pelo hay en el país 35.000 peluquerías que representan más de 100.000 puestos de trabajo. La búsqueda constante de lo socialmente considerado como bello es la causa y efecto que llevó al rubro cosmético a facturar a nivel local $ 32 mil millones en 2015, un 28,9% más que el año anterior, según un estudio de la consultora económica IES Consultores. Por otro lado, los negocios alrededor de la cosmética no son sólo temas de empresas: también es motor de las que buscan independencia económica y es el campo de nuevos emprendimientos digitales. Y además hay un nuevo target por tener en cuenta: los hombres compran cada vez más cremas para el cuidado facial, del cuerpo y también perfumes.

En el país el sector de cosmética es una industria compuesta en gran parte por pequeñas y medianas empresas con importante presencia en exportaciones. Asimismo, algunas grandes marcas y multinacionales se desempeñan en el país. La materia prima en gran parte se importa. Por lo general las empresas multinacionales producen o importan producto terminado para comercializar.

Cuando la producción es en el país, el sector cosmético se maneja mayormente con dos modelos de negocio. Puede ser que la producción la realiza la propia marca o la terceriza. Cuando se terceriza, podemos distinguir a su vez, dos formas de hacerlo. La primera situación cuando la marca provee de fórmulas, materias primas y material de empaque al tercerista. Por su parte, la segunda situación es la denominada full service en la que el tercerista desarrolla fórmulas en conjunto con la marca y compra materias primas y material de empaque por su cuenta. Muchas veces quienes ofrecen sus servicios como terceristas para marcas de cosméticos tiene a su vez su propia marca.

El 43% de las empresas que producen cosméticos en Argentina, exportan.  Los exportadores suelen desarrollar más de una línea de productos. Si bien es una industria en crecimiento constante, en 2020 ha visto decaimiento en sus ventas, en Argentina y en el mundo.

Fuente: Pixabay.com

 

En nuestro país conviven marcas de belleza de lujo y masivas, de retail o venta directa. Y las personas combinan productos de cada uno de estos segmentos además de armonizar con distintos servicios. En los últimos años este sector recibió con buenos índices el surgimiento de pequeños emprendimientos o marcas “boutique” de líneas cosméticas y de cuidado de la piel.

En relación con los canales de distribución de estos productos en el país, la misma es diversa. Los canales de distribución más importantes son: supermercados; farmacias y/o perfumerías; mayoristas; venta directa y locales propios. Adicionalmente, existe un pequeño mercado que es la venta a profesionales (peluquerías, centros de estética y belleza, etc.), que tiene su propia modalidad de comercialización.

Obviamente a estos canales se ha sumado el canal online que en este tipo de productos en el país ya estaba creciendo antes del 2020, según nos muestra un informe que manifiesta:

“En el mercado local, las evoluciones de sus ventas por Internet triplican el crecimiento de los productos de cosmética en e-commerce, que fue del 72% en 2018, según el último informe de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE). Con nueve marcas con tiendas oficiales en Mercado Libre, un sitio de e-commerce directo para Lancôme y una presencia activa de todas sus marcas en los principales e-retailers locales, L’Oréal está creando en Argentina un nuevo hábito de compra para los consumidores de productos de belleza. La categoría belleza es el segundo sector de mayor crecimiento interanual en el mercado local de e-commerce.” [4]

Este sector de la Industria de la Moda seguirá en crecimiento. Para que tengamos una idea en números, esta industria de belleza y cuidado personal en el mundo estima su movimiento anual en US$ 523.000 millones.

Fuente: Pixabay.com

 

El mercado de la cosmética y el cuidado personal se encuentra en permanente innovación. Los lanzamientos de nuevos productos se suceden uno tras otro en los diversos segmentos. Esto no será distinto en el 2021 sino que, según informan, será incluso más vertiginoso. A esto se suman las tendencias de autocuidado y experiencias “en casa” que aceleraron todos los procesos en este sentido.  Esto lleva también a pensar y repensar las estrategias de protección de estas creaciones y permanentemente buscar las formas mediante los diversos institutos de la Propiedad Intelectual para que los intangibles y las innovaciones que estratégicamente sean convenientes puedan encontrarse debidamente resguardados.

La industria del cuidado personal se encuentra en expansión en el país y a su vez tiene su marco regulatorio específico que exige para un asesoramiento completo de profesionales conocedores del rubro y sus implicancias.

 

REGULACIÓN

 

En Argentina, el entrono cosmético se encuentra vastamente regulado por diversas normas generales y específicas del mismo.

Con la intención de no cargar de información que no resulte relevante para el presente, podemos mencionar como normativas relevantes en el sector la Ley Nº 16.463, el Decreto Nº 1490/92, la Resolución (ex Ministerio de Salud y Acción Social) Nº 155 del 13 de marzo de 1998, la Disposiciones 249/2017 y 7078/2019, entre otras. Y decimos entre otras ya que el marco regulatorio específico es vasto y dinámico. Pensemos que incluso cuenta con normativa específica del sector para regular la publicidad.   Todo esto porque el entorno de la cosmética parecería no generar mayores incidencias. Sin embargo, los productos se aplican directamente en el cuerpo, sobre la piel, pelo, cuero cabelludo, y más aún si contamos los productos de higiene personal y bucal. Es entonces cuando comenzamos a vislumbrar que esta actividad tiene relación directa con aquella definición de salud que referimos al comenzar este trabajo.

De la normativa mencionada, una de las normas pilares emitidas por la ANMAT que regulan gran parte de la actividad es la Resolución (Ex Ministerio de Salud y Acción Social) N°155/1998. La antedicha resolución define los productos cosméticos de la siguiente manera: “Art. 2º- A los fines de la presente Resolución se entenderá como: Productos Cosméticos, para la Higiene Personal y Perfumes a aquellas preparaciones constituidas por sustancias naturales o sintéticas o sus mezclas, de uso externo en las diversas partes del cuerpo humano: piel, sistema capilar, uñas, labios, órganos genitales externos, dientes y membranas mucosas de la cavidad oral, con el objeto exclusivo o principal de higienizarlas, perfumarlas, cambiar su apariencia, protegerlas o mantenerlas en buen estado y/o corregir olores corporales. Estos productos no podrán proclamar actividad terapéutica alguna.”

Para elaborar o importar cosméticos, las empresas deben estar habilitadas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT). Una vez habilitada la empresa, la inscripción de un producto en ANMAT cumple un régimen de admisión automática, a partir de una declaración jurada. Comienza la vigilancia en el mercado por parte de ANMAT.

Los cosméticos se clasifican en grado 1 o 2 en función de la probabilidad de producir efectos no deseados debido a su uso:

  • Los de grado 1 poseen propiedades elementales, cuya comprobación no es inicialmente necesaria ni requieren información detallada de su modo y restricciones de uso.

  • Los de grado 2 poseen indicaciones específicas que exigen comprobación de seguridad y/o eficacia, informaciones, cuidados, modo y restricciones de uso.

 

La actuación de quienes producen, importan, comercializan cosméticos se encuentra controlada por ANMAT. Es el organismo dependiente del Ministerio de Salud que a nivel nacional se ocupa de la cosmetovigilancia.

Deviene interesante aclarar a esta altura que la cosmetovigilancia tiene como propósito recoger y evaluar la información sobre problemas de uso, defectos de calidad o efectos indeseables asociados a los productos cosméticos y de higiene oral. Todo ello con el objeto de tomar las medidas pertinentes para garantizar la calidad, seguridad y eficacia de estos productos.

A estos efectos, el mencionado organismo cuenta con la facultad de establecer acciones de prevención y protección de la salud humana en función de los productos de su competencia.

En cuanto a las certificaciones, existen algunas que no son obligatorias en Argentina pero que de no tenerlas los productos no pueden exportarse a determinados lugares. Por ejemplo, la certificación de no testeo en animales es obligatoria para la Unión Europea, Israel, India, Noruega, y en Estados Unidos el estado de California.

En el mundo de la Industria de la Moda es interesante tomar nota que en nuestro país la fabricación e importación de anteojos de sol se encuentra bajo la órbita de ANMAT. Ello, en el entendimiento que la radiación ultravioleta de la luz solar puede causar daños oculares y es muy difícil que las personas que usan anteojos de sol puedan evaluar las características que deben tener los anteojos para dar una protección adecuada. La salud ocular es una cuestión de salud pública. Por eso ANMAT estableció las medidas sanitarias que deben cumplir las empresas que fabrican o importan estos accesorios.

Por su regulación y el cumplimiento, la importancia que tiene el consumidor y el uso de los productos propios de la actividad de manera directa en el organismo, el constante crecimiento y expansión de la actividad en el mundo y en el país en sus diversas facetas (cosmetología tradicional, natural, orgánica, cruelty free, vegana, sin gluten, entre otras) y la innovación permanente es que los abogados que asesoramos marcas, emprendimientos, negocios, empresas que se dedican a la fabricación, importación, exportación y/o comercialización de estos productos, no podemos soslayar la capacitación necesaria en este sentido.

 

NOVEDAD REGULATORIA

 

Fuente: Pixabay.com

En cuanto a novedades regulatorias en la materia podemos observar la reciente sanción de la ley 27.602, que prohíbe la utilización de microesferas o microperlas de plástico en productos cosméticos y de higiene dental u odontológicos. En especial entonces, la norma mencionada prohíbe la producción, importación y comercialización de productos cosméticos y productos de higiene oral de uso odontológico que contengan micro-perlas de plástico añadidas intencionalmente. Es interesante aclarar que se entiende por micro-perlas o micro-esferas de plástico a aquellos materiales sintéticos que están hechos de polímeros derivados del petróleo o de base biológica, que son partículas sólidas, de tamaño inferior a cinco (5) milímetros, que no son solubles en agua y cuya degradabilidad es baja. Estas microesferas o microperlas no pueden ser drenadas por las plantas de tratamiento de aguas y, claro está, van directo a las aguas contaminándolas con productos que no se degradan.

Ya se han conocido estos efectos perjudiciales y desde hace algunos años varios países comenzaron a prohibirlas. “Las microperlas se van por el drenaje y muchas plantas de tratamiento de aguas residuales no pueden filtrarlas, lo cual significa que pequeños pedazos de plástico llegan fácilmente a los cauces. Los peces y otros animales marinos a menudo se las comen e introducen sustancias potencialmente tóxicas a la cadena alimenticia. En una sola ducha con un gel de baño que las contiene se pueden desechar hasta 100.000 microesferas, de acuerdo con un informe del Comité de Auditoría Medioambiental de la Cámara de los Comunes en el Reino Unido.”

Destaco aquí que la norma prevé que la prohibición comenzará a regir a partir de los dos (2) años contados desde la publicación de la norma. La norma fue publicada en el Boletín Oficial del 29/12/2020. Entendemos este plazo es de adaptación para las empresas que se dedican a fabricar, importar y comercializar productos que contienen estos elementos.

 

CONCLUSIONES

 

El sector de cosméticos comenzaba a vivir, pre-2020, un leve pero firme giro hacia la autenticidad, la simplicidad, la búsqueda de calidad, la agilidad y la hiper conexión que requerían los consumidores con las marcas. Actualmente, todas las variables mencionadas se aceleraron e incrementaron de manera considerable. El sector de indumentaria mientras tanto veía mas tímido ese cambio de conducta que, con el devenir del 2020 se ha acelerado dramáticamente.

La autenticidad que busca el consumidor actual es en relación con los productos, sus componentes, su trazabilidad en cosméticos. En indumentaria pretende materiales amigables con el medioambiente y condiciones de trabajo dignas.

En cosmética, la simplicidad va conectada a esta autenticidad y la agilidad se relaciona con la permanente búsqueda de nuevos lanzamientos. El universo “beauty” no es slow. Por el contrario, el consumidor de cosmética permanece atento a las novedades y las promesas de las marcas. Las líneas de cuidado de la piel son las que mayor cantidad de productos nuevos han presentado durante 2020 y se espera que esta tendencia continúe en el presente año. En cuanto a indumentaria y accesorios, el giro es hacia la corriente slow y la economía circular.

Según la consultora Mc Kinsey, el 2020 fue un año bisagra en relación con el consumidor y las empresas: “(…) 2021 será el año de la transición. Salvo catástrofes inesperadas, las personas, las empresas y la sociedad pueden comenzar a mirar hacia adelante para dar forma a su futuro en lugar de simplemente atravesar el presente. La próxima normalidad será diferente. No significará volver a las condiciones que prevalecieron en 2019. De hecho, así como los términos “antes de la guerra” y “posguerra” se usan comúnmente para describir el siglo XX, las generaciones venideras probablemente discutirán el pre-COVID-19 y el post-conflicto.”

 

Una de las macrotendencias mencionadas en el informe citado inmediatamente supra indica que esta crisis trae consigo una ola de innovación y generación de nuevos emprendimientos. Evidentemente precisamos de nuevos principios rectores, columnas vertebrales afincadas en un presente que mira el futuro.

[4] Revista Mercado. El boom de las ventas online de cosmética. Consulta en línea: https://mercado.com.ar/protagonistas/el-boom-de-las-ventas-online-de-cosmetica/

[3] Granskog Anna, Lee Libbi, Magnus Karl-Hendrik, Sawers Corinne. Survey: Consumer sentiment on sustainability in fashion. Consulta en línea: https://www.mckinsey.com/industries/retail/our-insights/survey-consumer-sentiment-on-sustainability-in-fashion

[2] La industria textil, lista para dar el salto en 2021. Consulta en línea: https://www.infotextil.com.ar/la-industria-textil-lista-para-dar-el-salto-en-2021/

[1] Informe exportaciones de prendas de vestir enero – octubre 2020. Consulta en línea: http://www.ciaindumentaria.com.ar/camara/informe-exportaciones-de-prendas-de-vestir-enero-octubre-2020/



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