EL ÉXITO DE BIMANI

EL ÉXITO DE BIMANI

Los inicios de Bimani

Bimani nace en el verano de 2012 de manera improvisada y sin financiación, bajo el nombre de Biombo 13, cuando su fundadora, la madrileña Laura Corsini, estando de vacaciones un verano en Comillas, decide hacer un mercadillo con sus creaciones, en concreto, unas blusas personalizadas.

 

Laura Corsini, fundadora de Bimani

La idea de crear dichas blusas surge cuando estando Laura en su último año de carrera de viaje en Shanghái, una modista se ofreció a realizarle ropa. Encontró una tela que le encantó porque no se arrugaba y le pidió que le realizará unos básicos, que recogería al día siguiente y los traería a España en su maleta. Tres días después deshace su equipaje y se da cuenta de que las prendas no se habían arrugado. Queda maravillada de aquel tejido “mágico”.

Estas 30 prendas nacen en la cocina de su casa, con la ayuda de su madre y de Valentina Vlad, su empleada doméstica, que actualmente es la directora de confección de la marca, y allí es donde las tres estuvieron cosiendo plumas y cuentas sin saber lo que iba a significar este mercadillo.

 

Todo ello ocurre cuando Laura tenía 22 años y acababa de terminar sus estudios de Dirección y Administración de empresas en ICADE y se disponía a empezar Diseño de Moda en el Instituto Marangoni de París.

 

Laura realizó las prácticas en Ágatha Ruiz de la Prada, de quien aprendió la importancia del color, entre otras muchas cosas.

Después de aquel mercadillo en Comillas al que asistieron, para su asombro, decenas de personas, surgen los “pop ups” por toda España, y Biombo 13 sigue creciendo. Laura busca talleres y proveedores españoles y abre su primer local en la calle Cochamba de Madrid.

En 2014, abren en el Paseo de la Habana, para más tarde hacerlo en la madrileña calle del Paseo de la Habana, y posteriormente en la emblemática calle Velázquez, siguiendo su expansión con la inauguración en 2019 de otra tienda en Valencia, la cual ha sido todo un éxito.

Su exponencial crecimiento

El secreto de Bimani está en que es Laura: Laura es Bimani y Bimani es Laura. Incluso es ella misma la encargada de llevar la cuenta de Instagram de la marca. Laura es una persona muy cercana, y especialmente muy familiar, es habitual ver en sus redes sociales a sus hermanos o sobrinos. “Mis padres me han ayudado mucho, pero ha sido más un apoyo emocional que de dinero”, afirma sobre sus padres, a quienes también es habitual ver en los grandes acontecimientos de Bimani, especialmente a su madre con la que acude a numerosos eventos como las “Cenas Adivina”. La fundadora de la marca suele destacar que nunca ha querido que sus padres le ayuden económicamente con la marca, y cuenta que únicamente hizo una inversión de unos 500 euros para crear las primeras blusas, ya que a posteriori pedía a su clientes un adelanto de 20 o 30 euros para cubrir gastos, hasta que todo fue creciendo y autofinanciándose. Y así es como Bimani es Laura, y no quiere que nadie invierta en la marca, para así poder tener todo el control sobre la firma y seguir teniendo la esencia que tanto le caracteriza; tanto es así, que su propia casa, que ha mostrado en varias ocasiones a través de las redes sociales, sigue la misma línea decorativa que las tiendas y estética de Bimani.

Cuando Laura se dio cuenta de que la gente estaba cansada de las blusas decoradas se decantó por los básicos, haciendo de ellos su sello. Sus prendas “Made in Spain” son los perfectos fondos de armario, con un toque que las hace diferentes. Es más, el hecho de que sus camisas tengan un patrón que permite ponérselas del derecho y del revés surge por casualidad, como casi todo a lo largo de la historia de esta marca, cuando una clienta se prueba una camisa al revés creyendo que era así.

A pesar de haber empezado con ropa, actualmente cuentan con zapatos, entre los que cabe destacar los de invitada, que triunfan entre las “influencers” e incluso entre las novias el día de su boda gracias a su comodidad, además de sus prendas para invitada que son todo un referente, como su emblemático vestido dos piezas que sacan todas las colecciones en distintos colores, para que las clientas puedan seleccionar las dos mitades en los colores que prefieran.

Entre las muchas cualidades que caben destacar de la firma, cuenta con la reciente incorporación a sus etiquetas de la indicación “Bimani Madrid”, para no olvidar de donde proviene la marca, iniciativa pionera en nuestro país, ya que a pesar del prestigio que tiene la industria de la moda española en el extranjero, las marcas patrias no suelen incluir su procedencia en sus etiquetas, a diferencia de las firmas de otros países que sí lo hacen, como las firmas parisinas, entre muchas otras.

Etiqueta de Bimani Madrid

 

En el año 2017 ya facturaba dos millones de euros, cifra que ha ido aumentando a lo largo de los años, puesto que el éxito de la marca no para de ir en aumento, incluso se subieron a la pasarela con su primer desfile en 2018, y es ya habitual ver a “influencers” con la ropa de Laura, incluso la cantante Sofía Ellar viste alguna prenda de Bimani en cada uno de sus conciertos. Más allá de ello, centrándose en la parte empresarial de la marca, ha dado varias charlas en distintas instituciones para contar su historia a estudiantes, como la que tuvo lugar en el Instituto de Estudios Bursátiles, o incluso en otros eventos de diversa índole.

Desfile Bimani en 2018

Problemática a la que hicieron frente

Pero no todo ha sido fácil para Laura Corsini. La marca “Biombo 13” se registra en España y, al tercer año, con expectativas de crecer en un futuro, se intenta registrar a nivel europeo, pero encuentra la oposición de otra marca que, tras unos años de disputa, gana la batalla legal. Es por ello, que se ve obligada a cambiar de nombre, y durante unos meses de transición que le habían sido concedidos por parte de la otra marca, empieza a pensar nombres juntando sílabas y vocales, y es cuando al padre Laura se le ocurre “Bimani”, manteniendo inicialmente el “13” de Biombo para no perder a gente por el camino. A día de hoy, ha dejado de llamarse “Bimani 13” para pasar a ser “Bimani”.

 

Foto de la tienda Biombo 13

Foto de la tienda Bimani 13 en la calle Paseo de la Habana

Foto de la tienda Bimani en Valencia

Para entender esta peripecia legal, hay que tener en cuenta la complejidad del sistema marcario vigente. Al registrar una marca en España, únicamente se tiene la exclusividad en nuestro ámbito nacional, pero no está protegida en otros territorios.

La protección de una marca fuera de nuestro territorio tiene distintas vías. Podemos optar, en primer lugar, por registrar la marca como marca de la Unión Europea, que despliega su protección en la totalidad del territorio de la Unión. Sin embargos, si buscamos el reconocimiento de la marca fuera de este ámbito nos encontramos dos opciones: tenemos la posibilidad de registrarla en los países que nos resulten de interés, uno a uno, o bien mediante una marca internacional.

Una marca internacional requiere un procedimiento regulado por dos tratados internacionales, el Arreglo de Madrid relativo al Registro Internacional de Marcas y su Protocolo, y permite obtener protección actualmente en 121 países que integran el Sistema de Madrid, depositando una única solicitud, ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OPEM), la cual dará traslado a la oficina Internacional de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) en Ginebra, siendo enviada a los países correspondientes para su tramitación nacional correspondiente, pudiendo estos países aceptarla o denegarla.

El registro tiene vigencia durante 10 años, y existe la posibilidad de renovación por periodos sucesivos de manera indefinida.

Lo cierto es que este complejo sistema legal ha llevado a que, en la actualidad, la marca de Laura Corsini se denomine “Bimani”, y lejos de perder clientes por el camino, la empresa se encuentra en pleno crecimiento, y con grandes expectativas de futuro.

 

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