CARTIER - LA HISTORIA DE UNA DINASTÍA
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CARTIER- LA HISTORIA DE UNA DINASTÍA

Por Roxana Voda Hulpus

Cartier ha sido desde sus inicios sinónimo de lujo y sofisticación. Todas sus piezas han sido motivo de admiración y símbolo de alto estatus social. La firma ha convertido sus joyas en obras de arte coleccionadas por algunas de las familias más famosas y poderosas del mundo.

 

Cuesta imaginar que Cartier, que es una marca de lujo reconocida a nivel mundial, una vez fue una pequeña empresa familiar.

 

Pero allá por la década de 1840, apenas era un pequeño taller parisino que luchaba por sobrevivir en condiciones difíciles. Los fundadores de empresas emergentes pueden quejarse de que los tiempos son difíciles hoy en día, pero cuando Louis-François Cartier estableció su firma de joyería en 1847, tuvo que lidiar con una revolución en su primer año de funcionamiento y en un mundo donde abundaba el hambre, era tarea complicada vender diamantes.

Historic Photos 1926 Foto Pierre Cartier, joyero, Esposa e Hija.

De origen humilde, Pierre Cartier luchó en las guerras napoleónicas y fue capturado y encerrado en la prisión de Portsmouth.  En 1815, a la edad de 28 años, regresó a París sin dinero y sin un plan. Encontró trabajo como obrero metalúrgico y se casó con una lavandera con quien tuvo cinco hijos. Recién salido de la escuela, envió a su hijo mayor Louis-François a trabajar como aprendiz en un taller de joyería.

 

El trabajo duro combinado con la decisión audaz de Louis-François de comprarle el taller a su maestro en el momento oportuno mientras tomaba el control del mismo, situó a la familia en el camino de la construcción del imperio Cartier. Así nace el primer taller de joyería de la familia en 1847 en medio de tiempos tenebrosos y con la Revolución Francesa en curso. Desde ese momento empieza a escribirse la historia de la famosa Maison francesa protagonizada por una familia de orfebres que revolucionó la joyería del siglo XX y que a día de hoy es una de las marcas de renombre internacional en el mundo del lujo.

Gracias a sus joyas finas de gusto histórico, la marca ganó durante los años siguientes grandes adeptos entre las clases altas de la sociedad.

 

El único hijo de Louis-François, Alfred Cartier fue el siguiente en la linea para administrar el negocio familiar y se incorporó en 1874 como socio a la empresa de su padre, casándose posteriormente con una burguesa de la provincia.

 

Los tiempos cambiaban, eran creativos e inquietos y Alfred fue un brillante hombre de negocios que consiguió durante el asedio de París de 1870 mantener viva la pequeña empresa familiar comprando joyas a precios reducidos de parisinos desesperados y viajando por el Canal de la Mancha para vendérselas a la aristocracia inglesa.

Louis-François Cartier ® Cartier Archives
EL ASCENSO HACÍA LA CIMA

En 1894, Louis-Francois, el fundador de la casa Cartier, regresa de Rusia donde acababa de conseguir una colaboración histórica con Carl Faberge. Al mismo tiempo, su sobrino Louis se iniciaba en el mundo de la joyería como diseñador brillante y creativo.

 

En el París del Segundo Imperio, en 1898, cuando se estaba reconstruyendo toda la ciudad según los planes urbanísticos del barón Haussmann, Cartier se instaló en el bulevar italiano, comprando una tienda a la prestigiosa  Rue de la Paix, número 13.

 

Ese barrio, dónde se acababa de trasladar la tienda de Cartier formaba parte de los esplendores de la época orquestados por nombres como  Guerlain, Worth y otros grandes salones de joyería como Sauvenat y Boucheron, cuyo prestigio atrajo a la elite europea y estadounidense, ayudando a convertir París en la capital de la elegancia y la ciudad de moda de la época.

 

Primera Boutique de Cartier en París

Cartier competía directamente con estas marcas y todas ofrecían piezas de gran perfección artesanal. No obstante, ninguna de las joyerías se atrevió a ofertar modelos inspirados en los estilos “históricos” de épocas anteriores como hizo Cartier.

 

El número 13 de la tienda se vuelve legendario y portador de la suerte. La sede de Cartier tenía 13 operadores de taller, 13 vendedores y 13 ayudantes. Los vendedores iban vestidos como verdaderos caballeros, eran bilingües y especializados en diseños de joyas, mineralogía y dibujos y necesariamente tenían que conocer a los grandes personajes que visitaban París. Todo parecía indicar que el famoso número 13, trae suerte a Cartier, que se estaba convirtiendo en el primer joyero del mundo que contaba con el espíritu, talento y sensibilidad francés por excelencia, era refinado, talentoso y un empresario que no conocía a los imposibles.

La burguesía ansiaba exponer su estatus social a través de atuendos y joyas únicas y brillantes. París se convirtió en una “ville lumère” y la “Belle Epoque” comenzó a ser animada por la presencia de élites europeas que frecuentaban los bares y cabarets de moda.

 

Cartier visualizó el futuro de la joyería como un servicio a una nueva clientela integrada por la élite de la época. La casa no paraba de recibir visitas de millonarios y aristócratas, entre los que se encontraba la familia Rockefeller, Morgan y Vanderbilt. El talento comercial de Louis-François reveló para todos sus compradores, que el poder lo tenía él en sus manos gracias a sus joyas y creaciones, y estaba convencido que los magnates estadounidenses van a gastar sus fortunas para poder entrar “tímidamente” en la sociedad. No se ha equivocado.

 

Cartier alcanzó la fama a principios del siglo XX, recibiendo varias patentes reales y convirtiéndose en una de las marcas de joyería más demandada por la realeza y más  prestigiosas del mundo.

 

La reina Victoria de Inglaterra consideraba a Francia como “el país más frívolo del mundo.” En la parte opuesta estaba su hijo, el Príncipe de Gales que adora París y aprovechaba todas las oportunidades parta visitarlo. A la muerte de la reina, surge una de las mejores relaciones franco-inglesas y tras convertirse en rey el Príncipe de Gales, fue cliente fiel de Cartier sin tener ninguna restricción. También el rey Eduardo VII de Inglaterra, describió a Cartier como “el joyero de los reyes, el rey de los joyeros”.

LOS HERMANOS CARTIER

 Fueron los bisnietos de Louis-François, conocidos como los hermanos Cartier: Louis, Pierre y Jacques los que crearon el estilo que conocemos hoy.

 

Su lema era “Nunca copie, solo cree”. Han tomado las riendas del negocio de su padre y abuelo y lo han llevado a las cimas del éxito, transformando la empresa en una marca reconocida internacionalmente.

 

Las manos expertas de la familia Cartier diseñaron todo tipo de joyas cubiertas de diamantes provenientes de las lejanas minas de Sudáfrica, mostrando una gran artesanía, investigando y experimentando con creaciones que luego revolucionarían el mundo de la alta joyería y su lenguaje.

 

A veces alentada por los tiempos cambiantes de París y en otros golpeada por la economía mundial, la familia Cartier logró aferrarse a su negocio y hacerlo crecer más allá de las imaginaciones más atrevidas de su fundador.  Matrimonios inteligentes, formas de negocio únicas para esos tiempos y la voluntad de viajar por el mundo desde San Petersburgo a Mumbai a Nueva York para seguir el rastro del dinero mantuvieron a Cartier en el camino hacia el éxito. El genio de los hermanos Cartier y su visión de diseño innovadora hicieron que la Maison alcanzara la cima del éxito a través de las opulentas joyas Cartier.

Los hermanos se aventuraron a la India para tentar a los maharajás con joyas europeas; y regresaron con libros de diseño llenos de bocetos exóticos, emocionantes conjuntos de piedras preciosas y libros de contabilidad llenos de encargos y entre sus clientes se encontraban princesas rusas, millonarios estadounidenses, realeza europea y maharajás indios.

 

Han sido los arquitectos del esplendor de la firma, poseyendo todos creatividad desbordante y fascinación por la investigación y la innovación, complementando todo ello, con gran perspicacia para los negocios, para el diseño, y para el conocimiento de las gemas.

 

Las habilidades que tenían juntos, hicieron de Cartier un nombre internacional: Louis era la mente creativa que manejaba las riendas del negocio en París, Pierre la mente empresarial que llevó la firma a Nueva York y Jacques el experto en piedras preciosas, encargado de la tienda de Londres.

Familia de Alfred Cartier con sus tres hijos, Pierre, Louis y Jacques, en San Juan de Luz. 1922. ® Cartier Archives

LOUIS CARTIER

Louis era el mayor de los tres hermanos y probablemente el más conocido. De mente abierta y un visionario brillante, era una esponja para todo lo que veía. Era el encargado de la sucursal de París y se le conoce como un hombre suave y confiado. Un genio creativo.

 

Uno de sus grandes talentos era sin duda su especial sensibilidad para percibir cambios en las tendencias para que luego sus revolucionarias y asombrosas creaciones satisfagan nuevos deseos estéticos.

 

Se adelantaba a los gustos de los clientes y les enseñaba lo que querían incluso antes de que ellos lo supieran. Al buscar traspasar limites, romper con lo convencional , crecer en lugar de copiar y encontrar funcionalidad en la belleza podría llevar a compararle con Steve Jobs en mentalidad.

 

Y aunque era la época del movimiento Art-Nouveau y muchos no pueden explicar por qué no se unió al mismo porque causó gran revuelo entre la gente elegante de la época,  Louis decidió mantener su decisión de romper con el convencionalismo e inspirarse en el Art Decó de los años `20.

 

Sabía igual igual que Oscar Wilde que “demasiado modernismo puede correr el riesgo de morir de inmediato.” Y así fue. El Art-Nouveau igual que su nombre indica, fue un movimiento interesante pero fugaz, mientras que las creaciones exquisitas de Louis perduraron hasta nuestros días.

1898 Louis Joseph Cartier (photo by Atelier de Nadar)

El nuevo lenguaje que creó para la Joyería llevó a la Maison a alcanzar los niveles creativos más altos de su historia, construyendo la fuerte identidad de la marca. Conseguía romper así para siempre con las corrientes más conservadoras, y convirtiendo su nueva flagstore en el número 13 de la Rue de la Paix en París, en una leyenda de la joyería mundial.

 

Louis fue el visionario del diseño que reclutó diseñadores con ideas atrevidas más allá de las limitaciones que presentaba el oficio y a las que estaba acostumbrado el mundo de la joyería.

 

Contrató diseñadores de herrajes ornamentales, personal de ventas de las casas de moda y alta costura más elegantes y es por ello por lo que, muy a menudo, Louis se encontraba en la tesitura de tener contradicciones con los diseñadores de moda por la falta de armonía de los vestidos con sus joyas: “Tengo una línea geométrica ancha y fina en mi cabeza, el modelo y las joyas están en contradicción y destrozan el atuendo”, decía.

Santos Dumont y el primer reloj pulsera de la historia por Cartier. 1904

Supervisaba a los artesanos que creaban las joyas y a los vendedores que las vendían. Sus estándares eran increíblemente altos y pretendía alcanzar la perfección de cada creación que llevaba el nombre Cartier. Si algo fuera menos que perfecto, sería devuelto y hecho de nuevo. Era un hombre estricto y exigente, siempre con rigurosa atención al detalle y a la calidad.

 

Artistas de vanguardia como Diaghilev y sus Ballets Rusos le llamaron la atención y su talento creativo le inspiraron para crear relojes misteriosos o inventar el primer reloj de pulsera en 1904 para su amigo Alberto Santos- Dumont, para usarlo mientras pilotaba. El nuevo reloj poco común en ese momento, se ha convertido en un accesorio de moda imprescindible entre los hombres modernos, reemplazando rápidamente los relojes de bolsillo.

Louis se casó con Andree-Caroline y con esa alianza, también se produjo la alianza  de las marcas Worth-Cartier.

 

Louis no paraba de innovar. Impuso a su padre y a sus colaboradores un nuevo proyecto: una linea de relojes franceses del siglo XV-XVIII, basándose en la funcionalidad y aspecto utilitario más que en el artístico de los mismos. Era una época en la que se anunciaba una gran demanda de relojes y la afluencia de la clientela menos refinada demandaba utilidad y con ello un cambio en los valores y estética de la joyería y relojería de la firma. A la vez se empezó a incluir movimiento y color en sus colecciones, trabajando formas vegetales con esmaltes y piedras semipreciosas.

 

En la misma época, bajo la protección de la familia real, Louis abrió una gran tienda en Londres en 1902, a cuya dirección dejó a su hermano Pierre Cartier, que en aquella época solo tenía 24 años.

 

Unos años más tarde, abrieron la tienda de Nueva York que estaría a cargo del menor de los hermanos, Jacques Cartier.

 

Al poco tiempo, Louis se divorcia de Andree-Caroline, y la casa Worth permanece fija en los viejos tiempos, sin entender esa inquietud de color y movimiento en la que se estaba sumergido Cartier.

En 1916, después de la Primera Guerra Mundial, en colaboración con los hermanos Couet, Louis crea el reloj “Mystery”, uno de sus grandes logros.

Otra creación que dejó como legado y quizás sea el diseño de relojes más famoso del mundo ha sido el reloj Tank, inspirado por la elegancia de la forma funcional de la maquina de guerra.

Fue el primero en crear y usar el platino en sus colecciones y estaba muy orgulloso de ello según se desprende de una frase publicada en la prensa de los 1920. En una entrevista que realizó durante la Feria Internacional de París hablaba sobre como la idea de Cartier de usar metales no preciosos ha transformado toda la industria de la joyería: “El uso del platino, que se convirtió en su bordado, una innovación introducida por nosotros, produjo la reforma.” dijo Louis Cartier. “Los gruesos engastes de oro, plata y pesados ​​hilos tejidos que se conocían desde tiempos inmemoriales eran como la armadura de las joyas.” Posteriormente, Cartier abandonó el uso del platino por el alto coste que tenía, sustituyendo por monturas de oro.

 

Fue en 1925 cuando la casa Cartier impuso las flores y fauna excesiva en la línea de joyas platino, diamante, cristal, ónix, jade imperial, rubí, coral y esmeralda.

Otra idea especular de Louis que ha revolucionado el mundo de la joyería ha sido la talla de los diamantes “baquette“. Se demuestra con ello, otra vez su talento explorador y vanguardista y de su colaboración de Jeanne Toussaint, una dibujante igual de atrevida e innovadora que él en aquella época, se estrena una colección llamada “ Línea S” que contenían bolsos, objetos necesarios para viajar, objetos de plata, etc.

 

Pasa el tiempo y tiene lugar el segundo matrimonio de Louis con la condesa húngara Almassy.

 

Los años siguientes fueron años de crisis en el mundo y sobre todo en Estado Unidos, no obstante, Louis parecía haber encontrado en esa crisis más poder creativo sur nunca y contaba con la habilidad de hacer olvidar a sus compradores de los problemas que castigan el mundo entero. Pero en el mejor momento de su vida, un infarto severo le obliga a dejarlo todo. A partir de ese momento, desde 1933, Jeanne Toussaint se hace cargo del negocio.

Falleció el 23 de julio de 1944 en Nueva York tras un largo sufrimiento. El gran genio de las joyas ha desaparecido dejando atrás una legado asociado a gustos muy refinados. Sigue siendo un mito hasta nuestro días y lo era en su época cuando trabajaba para casas reales europeas y multimillonarios estadounidenses. Las grandes creaciones de Louis Cartier son piezas que ahora figuran en las casas de subastas internacionales como verdaderas obras de arte.

PIERRE CARTIER

Era el hermano mediano y el gurú de los negocios. Se caracterizaba por tener un asombrosa visión mundial mucho antes de la era de la expansión de la marca. Estaba muy, muy adelantado a su tiempo en saber cómo establecer contactos y cómo comercializar un negocio. No estuvo de acuerdo con abrir la tienda de Londres y por eso, durante décadas viajó a sitios lejanos dónde establecer fundaciones y conexiones internacionales para el futuro.

 

Y como había deseado, abrió Cartier New York al comprar la famosa boutique de la Quinta Avenida. La compró a cambio de un collar de perlas. Tal vez fue el negocio del siglo. Sabía que es en New York dónde debe triunfar el lujo francés mientras invertía dinero en la restauración de la nueva tienda insignia de EEUU.

 

Gracias a sus esfuerzos, en 1910, Cartier se había asegurado un puesto en el mundialmente famoso Bazar de Navidad de San Petersburgo de la Gran Duquesa Vladimir.

Tuvo un matrimonio muy feliz con una estadounidense extremadamente rica de la familia Rumsey, llamada Elma que le abrió las puertas a los círculos de élite de Nueva York y, en poco tiempo, los Astor, los Vanderbilt y los Rockefeller se convirtieron en amigos y clientes. Pierre y Elma tuvieron una hija, Marion, a la que llamaban “la joya Cartier más preciosa de todas”.

JEAN JACQUES CARTIER

Jacques era el menor de los hermanos Cartier. Se le conoce como un hombre modesto, tranquilo pero brillante con la gente. Era muy apuesto: cabello oscuro peinado hacia atrás, cigarrillo elegantemente en mano, zapatos bien lustrados, fascinante y reflexivo, reservado por naturaleza, un caballero en todos los sentidos que viajó por el mundo para comprar joyas exclusivas.

Jean-Jacques había dirigido la sucursal de Londres hasta que la familia la vendió en la década de 1970. A la vez, comenzó un taller sobre la tienda de New Bond Street para atender a la aristocracia inglesa amante de las tiaras.

 

Como sus hermanos, Jacques también se casó bien, socialmente hablando.  Su esposa, Nelly Harjes, era hija del socio comercial desmesuradamente rico de J.P. Morgan en Europa.  Sin embargo, fue el amor, más que las riquezas, lo que impulsó la unión y de ese matrimonio tuviéramos cuatro hijos.

De los tres hermanos, Jacques era el más conocedor de las piedras preciosas y siempre le acompañaban tres “piedras asesinas”: un perfecto rubí rojo sangre, un zafiro azul y una vívida esmeralda verde pura.  Consiguió gracias a sus conocimientos, experiencia e integridad, una clientela fiel en el extranjero y en Inglaterra.

 

Solía viajar al Golfo Pérsico, India y Sri Lanka para comprar piedras preciosas de la más alta calidad y perlas, que vendía en Europa. Pero con India tuvo una relación especial ya que tenía enormes encargos de collares de diamantes de los maharajás Patiala y Yadavindra Singh, padre e hijo, que durante la Depresión de la década de 1930, ayudaron gracias a sus pedidos, a salvar Cartier.

LAS COLECCIONES MÁS EMBLEMÁTICAS DE LA MARCA

LA COLECCIÓN DE LA PANTHERE

1914 fue el año de la acuarela, año en el artista George Barbier encargó una acuarela titulada “La mujer de la pantera”, obra a través de la cual ofertaba una exposición organizada en los salones de Cartier. En la acuarela se contempla una mujer muy elegante a cuyos pies se encuentra una pantera. En la década de 1920, esa acuarela tomó forma de cartel que promocionaba a Cartier en las publicaciones de la época.

 

En este año, empieza a aparecer el felino en los nuevos relojes de pulsera de la firma, cuya pulsera cautivaba las miradas al imitar “la piel de pantera” hecha de diamantes y ónix.

 

Este fue el principio de la nueva colección que iba a traerle incluso más éxito al joyero al convertirse en uno de los motivos clave de la marca. El reloj era un accesorio que significaba “actividad” y según los historiadores, el nuevo reloj para mujer estaba lleno de significado, al entrar en una era dónde la mujer tenía más libertad, empezaba a hacerse valer y tener un lugar en la sociedad. Todo giraba en torno a la “mujer nueva”. Y ese nuevo movimiento fue un estimulo para los joyeros de Cartier que eligieron plasmar el motivo del animal salvaje para proclamar este estado de cosas.

Y quizás el motivo la pantera no habría cobrado tanta importancia si en 1918, no habría aparecido una de esas “nuevas mujeres” vestidas con un abrigo de piel de pantera, llamada Jeanne Toussaint. Pronto se convivió en la musa de Louis Cartier y eran inseparables. Era una mujer creativa, inconformista, independiente y a la que casualidad, llamaban “la Pantera.”

 

Ella transformó las joyas Cartier con panteras en la ultima tendencia de la moda.

 

Sus aliados e inspiración más fuerte fueron las mujeres que vieron reflejada su personalidad, aspiraciones, estatus social en los modelos Cartier con pantera. Y no eran pocas. Las mujeres más influyentes de la época se convirtieron en sus amigas y en sus clientes. Pero la compradora más ardiente fue la duquesa de Windsor, para quien los talleres Cartier crearon un broche Panthère en 1948: fue la primera representación en relieve de la pantera, realizada en oro amarillo, con manchas de esmalte negro, encaramado sobre una esmeralda de 90 quilates.

Un año después, la duquesa compró un modelo de broche similar: el felino estaba hecho de platino, diamante y colocado sobre un zafiro de 152,35 quilates.

La innovación de Cartier, la pantera tridimensional dio origen a un estilo con muchos admiradores, entre los cuales la Sra. Reginald Fellowes, la rica e influyente directora de la oficina de Harper`s Bazaar en París, o heredera estadounidense Barbara Hutton. Al describir la inauguración de la colección Cartier en 1949, un periodista la comparó con “una bomba atómica colocada en una vitrina central”.

OTRAS CREACIONES EXITOSAS

Entre las creaciones de Cartier que más éxito han tenido, se encuentra el anillo Trinity de oro triple, creado de tres filamentos de oro rojo, blanco y amarillo.

Otro éxito ha sido un reloj impermeable para el Pacha de Marrakech y el reloj Cartier Tank inspirado en los tanques Renault FT que impresionaron a Louis, convirtiendo una maquina de guerra en algo hermoso.

El estilo tutti frutti de colores mezclados y piedras preciosas talladas fue una de las innovaciones de diseño que Jacques Cartier trajo a Europa en las décadas de 1920 y 1930.

No podemos olvidar la colección Concept ID Two. El reloj a primera vista podría haber venido del futuro. Fabricado de titanio y usando una caja de cerámica sellada al aire para reducir la resistencia en las partes móviles de fibra de vidrio y balanza de cristal son resistentes a los campos magnéticos y ya no necesita aceites lubricantes. Es una obra de arte que demuestra una vez más porque Cartier ha asombrado al publico durante casi dos siglos y porqué disfruta del renombre que se merece.

EL USO DEL PLATINO EN SUS COLECCIONES

Pero tal vez lo más atrevido que hicieron los Cartier fue imponer el uso del platino en el mundo de la moda. Era un metal extraordinario, sin explotar en joyería hasta ese momento, conocido solamente en el mundo de la maquinaria. El desafío más grande al que tuvieron que enfrentarse Louis y su padre, fue descubrir una fórmula que permitiera su uso sin oxidarse. Experimentaron y lo mezclaron con metales como el iridio hasta que en 1896, idearon una formula de platino duro capaz de mantener las piedras preciosas en su lugar y lo suficientemente ligero como para no restarles valor.

 

Los maestros joyeros de Cartier empezaron a crear marcos y monturas invisibles en anillos, en tiaras, que realzaban el brillo de los diamantes y parecían flotar sobre la piel. Era mágico.

LA DINASTÍA CARTIER

La fascinante historia de Louis, Pierre y Jacques, los famosos hermanos Cartier que viajaron por el mundo, tomaron riesgos y mostraron tanto un gran diseño como una visión empresarial para crear un joyero reconocido internacionalmente, es toda una inspiración.

 

Un dato curiosos y sorprendente sobre la familia Cartier y que se reflejan en cartas que a lo largo de los años se mandaron con familias famosas de la época, entre los cuales la familia de la alta costura Worth,  los Revillons – de los mejores peleteros del mundo o con Tiffany & Co. , que se ofrecía para organizar una de las bodas de los Cartier, era el sentido de camaradería que tenían entre ellas.

 

No existía rivalidad competitiva sino que estaban en el mismo nivel: cuando la aristocracia tenia las llaves del poder, estas familias de pequeños empresarios con grandes ambiciones y clientela bastante glamourosa, se apoyaba para salir adelante.

 

Hoy, son estas firmas de lujo las que celebran las fiestas de élite que parecen en las revistas de moda; en aquella época de haber sido invitado a una fiesta, podrían haberse considerado con suerte.

ACTUALIDAD

Aún hoy, Cartier sigue superando barreras y desafiando los límites de la vanguardia. Es una empresa que demuestra que todavía hay espacio para la elegancia en un mundo contemporáneo donde parece que todo es consumo masivo.

 

Los tres hermanos entraron en escena cuando las condiciones para el lujo no podrían haber sido mejores. Por supuesto, la visión, la creatividad y las personas increíblemente talentosas que los hermanos Cartier contrataron a lo largo de los años, revolucionario la industria de la joyería de lujo, dominando los capitales de la elegancia París, Londres y Nueva York.

 

La atención al detalle, la belleza y la exquisita artesanía han conseguido que Cartier sobreviva a la prueba del tiempo. De hecho, probablemente sus creaciones se hayan vuelto aún más codiciadas en las últimas décadas y a día de hoy, productos creados en las primeras décadas del silo XX, alcanzan precios récord una y otra vez en las subastas.

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