Alta Costura en Francia

Alta Costura en Francia

 

¿Qué significa Alta Costura?

La Real Academia Española (RAE), ofrece una definición de Alta Costura muy escueta, la cual se reduce a: “moda realizada por un diseñador de renombre”. Comparada con otras definiciones oficiales, esta resulta ser ligeramente ambigua. Así, se pondrán en mención otras descripciones ofrecidas por diferentes organismos para llegar a un significado del término a aplicar en el ensayo.

En primer lugar, definiremos las palabras “costura” y “alta” por separado, ambas definiciones extraídas de la Real Academia Española. Se define “costura” como acción y efecto de coser u oficio de coser. “Alto” (masculino de “alta”) lo encontramos definido como término: más elevado con relación a otro término anterior, arduo, difícil de alcanzar, comprender o ejecutar; dicho de una cosa: noble, elevada, santa o excelente; de un empleo o dignidad: de superior categoría o condición; dicho del lugar en el que se establece: opulenta o acomodada; dicho del precio de las cosas: caro o subido. Por lo tanto, la combinación de las definiciones de ambos términos aporta un mayor grado de detalle y precisión sobre el significado de la Alta Costura: el oficio o la acción y efecto de coser, de manera que el resultado sea de una categoría elevada en relación con otros, que sea difícil de alcanzar, ya sea a nivel técnico, económico o social y que el lugar en el que se establece sea exclusivo y opulento.

Por otro lado, contamos con la definición ofrecida por la Federation de la Haute Couture et de la Mode de Francia, la cual menciona que:

La Alta Costura es una excepción francesa y se encuentra en el corazón del ecosistema de la moda. Es una puerta de entrada permanente entre una tradición de excelencia en conocimientos y contemporaneidad en la creación que incorpora técnicas de fabricación actuales que están a la vanguardia de la innovación. Su principal campo de interés es el trabajo artesanal realizado en los talleres de estas Casas, un laboratorio de ideas y técnicas, un espacio donde la creatividad puede florecer libremente: se trata de Alta Costura, cuya reputación internacional siempre se ha mantenido fiel a sí misma y ha contribuido a hacer de París, la Capital Mundial de la moda. Alta Costura destaca por la singularidad de los modelos originales creados cada año y la personalización de estos modelos que luego se diseñan para ajustarse a las medidas del cliente

Podemos observar que esta definición es mucho más detallada, ya que el organismo que la ofrece es el encargado de regular y fomentar la Alta Costura en Francia, el único país en el que se fabrica.

Se han encontrado, así mismo, otras definiciones aportadas por diferentes universidades o instituciones que brindan mayor subjetividad y nos permiten apreciar la concepción que se tiene de la Alta Costura en diferentes contextos. La Universidad Jannette Klein (México) define Alta Costura como:

(...) aquella denominación que se atribuye a ciertas Casas de moda adscritas necesariamente a la Cámara Sindical de Alta Costura de París. Para formar parte de este organismo es necesario cumplir una serie de requisitos de calidad y manufactura”. Vogue España describe el término como: “Moda más rica y elaborada. Las prendas se confeccionan a mano durante todo el proceso y deben tomar las medidas específicas de quien las lleva. Para ello, se emplean equipos de diseñadores, costureras y artesanos altamente especializados que atesoran las técnicas de costura más ancestrales. Solo aquellas casas que hayan sido acreditadas por el Ministerio de Industria de Francia tienen permiso para exhibir la categoría de Alta Costura”. En el periódico Huffington Post estadounidense definen el concepto como: “La moda construida a mano de principio a fin, hecha de tela de alta calidad, costosa, a menudo inusual y cosida con extrema atención al detalle y terminada por los artesanos más experimentados y capaces, a menudo usando técnicas de ejecución manual que requieren mucho tiempo.

Finalmente, es interesante destacar cómo diseñadores de gran renombre percibían la Alta Costura. Yves Saint Laurent defendió: “La Alta Costura consiste en secretos susurrados de generación en generación, si en el ready-to-wear, las prendas se manufacturan de acuerdo a tallas estándar, en la Alta Costura, las prendas se adaptan a cualquier imperfección con el objetivo de eliminarla”. Cristóbal Balenciaga citó: “Un modisto de alta costura debe ser un arquitecto del diseño, un escultor de la forma, un pintor para el color, un músico para la armonía y un filósofo para la templanza”. Por último, Coco Chanel expuso: “Es el último accesorio de moda invisible e inolvidable que anuncia tu llegada y prolonga tu partida”.

¿Cómo es la Alta Costura en Francia?

Actualmente los apellidos de los grandes diseñadores constituyen términos de uso corriente, pero hace un par de siglos nadie conocía al diseñador o creador de los trajes de la realeza, nobleza o burguesía. Francia, constituyó una localidad clave para el establecimiento de esta disciplina.

Durante el siglo XII, las ciudades europeas experimentan un crecimiento y enriquecimiento industrial, esto provoca una notoria distinción entre la burguesía y las clases populares, especialmente en Francia. Las clases mas altas y pudientes de la sociedad francesa eran las que contaban con recursos suficientes para permitirse vestir con indumentaria de tejidos lujosos, y confeccionada a mano y a medida por los sastres.

Así se comienza a crear dentro de la moda un ámbito elitista, donde solo la burguesa y aristocracia era capaz de lucir tejidos de calidad, bordados y detalles en oro y plata. A lo largo de la Edad Media aparece el oficio de sastre como tal, en sus inicios se trataba de una actividad transmitida de padres a hijos; mientras que, por el otro lado, el resto de clases sociales, no podían pagar por este tipo de indumentaria tan costosa, por ellos, se empieza a establecer una notable diferencia entre las clases sociales altas y más bajas.

La vestimenta occidental femenina de alta clase nace de una negociación íntima entre el cliente y su modisto. La inversión en el diseño era principalmente por el coste de los lujosos textiles en sí y no por su manufactura. Los orígenes del sistema de Alta Costura se establecieron a finales del siglo XVI, cuando Francia se convirtió en el centro europeo de textiles de seda de lujo ricamente producidos e innovadores. Por lo tanto, la posición adelantada en la industria textil de lujo de Francia sirvió de base y vínculo directo al desarrollo de la Alta Costura.

Esta riqueza de producción y renombre abrió paso a uno de los personajes más esenciales para la consolidación de la Alta Costura en la historia, Rose Bertin pseudónimo empleado por la francesa Marie-Jeanne d’Abbeville. Esta modista fue pionera en la ropa de firma, introduciendo su nombre como marca en sus prendas, a mediados del siglo XVIII.

Rose Bertin inició su carrera alrededor de 1770 como sombrerera, hecho que nos recuerda a la inconfundible Coco Chanel que inició su imperio diseñando sombreros, sus creaciones llamaron la atención de mujeres de la alta nobleza como la duquesa de Chartres, la cual presentó a la diseñadora a la emperatriz María Teresa de Austria, madre de María Antonieta.

Gracias a los contactos de Rose Bertin con la realeza, recibió el encargo de vestir a la reina de Francia, convirtiéndose, así, sus vestidos en tema central de las conversaciones entre las mujeres de la época; todo el mundo quería saber quién vestía a la reina y era la responsable de aquellas novedosas creaciones.

Esta fue la primera vez en la historia de la moda en que la gente se interesaba por la persona detrás de aquella creación y no por quién la llevaba. Rose Bertin pasó de ser modista a creadora y nombre de moda, a ella se le asociaba con la moda de la época y llegó a vestir a grandes damas tanto de la corte francesa como de otras casas reales. Sus diseños llegaron hasta España, donde algunos de sus vestidos pueden apreciarse en la pintura de Goya de La familia de Carlos IV.

La diseñadora se vio inmersa en polémicas que afectaron a su carrera. Se cree que, en 1791, cuando tuvo lugar la fuga de los reyes de Francia, la reina le había encargado a Bertín un traje de viaje. Este encargo provocó que una de las costureras del taller comunicara al pueblo las intenciones de la familia real, facilitando así su captura. Tras la Revolución Francesa, Rose Bertin huye a Alemania y de allí, a Londres; muere finalmente en 1812 convirtiéndose en una diseñadora de renombre y convirtiendo su pseudónimo en una marca propia registrada en la oficina de patentes.

Por aquella época se solía hablar más sobre el color del tejido del vestido que sobre su propio autor. El color era considerado una parte imprescindible del gusto, durante el reinado de Luis XVI, el color preferido fue el denominado “pulga”. El color pulga consiste en una mezcla de diferentes tonalidades de marrones, de la más clara a la más oscura. Se propone que la promotora de este color fue la misma María Antonieta, la cual llevó un traje de aquella tonalidad a un baile de palacio y desde aquel momento se convirtió en el “color de moda”. Otros colores que causaron furor fueron los amarillos, entre ellos destacaba el tono merde d’oie, que significa mierda de ganso. En París se puso estilaba sustituir el nombre de los colores por la cosa a la que evocaban.

Desde entonces la moda se convirtió en lo que conocemos actualmente.  A partir de mediados del siglo XIX, la Alta Costura, con sede en París creó un sistema de moda único que validó al modisto o como artista y estableció su “nombre” como una autoridad internacional para el diseño de lujo y ropa original. Los modistos ya no eran simples artesanos, sino artistas creativos con nombres identificables por una cinta que estaba cosida discretamente en el vestido o el corpiño. Este fue el comienzo de las marcas de diseñadores de moda, donde la clienta debía visitar la casa de Alta Costura donde se hacía una prenda a medida.

Charles Frederick Worth, el diseñador norteamericano afincado en Francia, introdujo una serie de características al mundo de la moda que constituyen lo que hoy en día conocemos como Alta Costura.  Worth constituyó numerosos cambios tanto para la costura como para la propia silueta femenina, fue él quien comenzó a aplanar la crinolina (estructura metálica interior que llevaban las mujeres del siglo XIX para ahuecar las faldas) por la parte delantera y abultarla por la parte trasera, dando lugar a una nueva estructura, denominada polisón, que tiene la forma de una cola de langosta.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y particularmente la ocupación alemana de París, crearon una crisis en la industria. Los nazis querían trasladar la industria de la Alta Costura de París a Berlín o Viena, pero el presidente de la Chambre Syndicale, el modisto Lucien Lelong, negoció para mantener este sector en París. Después de la liberación de París, la industria de la Alta Costura necesitaba recuperar a los compradores y fabricantes norteamericanos para restablecer la posición histórica de Francia como el centro del diseño de moda y también para reconstruir la frágil economía e industria de posguerra. Antes de la guerra, el cliente principal ya no era el cliente privado, sino el comprador comercial y la prensa de moda. Esto se reflejó claramente en el programa de exhibiciones de las colecciones establecidas por la Chambre Syndicale que mostró los diseños primero a los compradores comerciales norteamericanos, después a los compradores europeos, y por último a los clientes privados. El reconocimiento internacional de la importancia de la Alta Costura parisina tras la guerra fue alrededor de 1947, gracias a la creación del New Look de la nueva casa de Christian Dior, fundada en 1945.

En 1945, la Chambre Syndicale introdujo regulaciones más rigurosas destinadas a controlar aún más la calidad y el prestigio de la industria. La Alta Costura se dividió en dos clases: Couture y, la más prestigiosa, Couture-Création. Una casa de Alta Costura tenía que solicitar la membresía, que se revisaba anualmente. La solicitud hecha por un modisto para la clasificación Couture-Création cubría varias áreas: al menos veinticinco diseños debían crearse en primavera y en otoño, y hacerse con un maniquí vivo. La colección se presentaría con maniquíes vivos y en la propia casa de Alta Costura ubicada en París.

Los diseños generalmente se crean primero en muselina de bajo coste, llamada toile. Este diseño “de prueba” sirve para perfeccionar el corte y retocar ajustes de la prenda. En las muestras también se registran las técnicas de corte, las costuras exactas, al igual que se incluye el tipo de forro y tejido requerido en la prenda final.

Los años cincuenta fueron tiempos de grandes ganancias tanto económicas como de prensa, y de continuación y el surgimiento de nuevas casas de Alta Costura. La sociedad de Les Couturiers Associés, fundada en 1950 por Jacques Fath, Robert Piguet, Jean-Marc Paquin, Marie-Louise Carven y Jean Dessès, fue precursora de la creación de prêt-à-porter. El éxito del gobierno de la Cámara Sindical sobre las casas de Alta Costura y su enorme éxito durante la década de 1950 se refleja en el crecimiento que vivió el sector en 1959 gracias a la exportación de prendas por un valor de 20 millones de francos. Se contaba con 3.000 trabajadores contratados a tiempo completo, reuniendo un total de 100.000 horas por semana durante la mayor parte del año.

En 1973, la Cámara Sindical se unió a la federación prêt-à-porter, y se convirtió en La Federación Francesa de Alta Costura, de confección prêt-à-porter y de creadores de moda, y en 1975 se unió a la Federación del Sindicato Nacional de Artesanía de la Costura y las Actividades Conexas. A principios de la década de 2000, la organización contaba con, aproximadamente 500 miembros y promovía la moda francesa tanto en el país, como en el extranjero. El consorcio de productos de lujo franceses liderado por el grupo LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy), compró los nombres principales de la alta costura.

Desde la década de los 2000 el negocio de la Alta Costura es considerado como un laboratorio de diseño muy costoso y lujoso que sostiene la posición cultural e internacional de Francia como país líder del buen gusto. Es verdad que la Alta Costura genera enormes pérdidas financieras y produce menos del 10% de las ganancias en la industria de la confección francesa, pero estos inconvenientes se compensan gracias a la prensa internacional y el prestigio que genera y se reúne en el interior de cada casa de Alta Costura.

Él mismo impuso que las clientas acudieran al taller del modisto y no al revés, al igual que el crear colecciones completas cada temporada al gusto del diseñador, ya que, hasta entonces, eran las damas las que dictaban las tendencias a los modistos. Worth tenía predilección por los tonos rosados, malvas y azules y mor recoger las mangas alrededor del codo, de esta forma crea diseños muy característicos e identificables.

Las mujeres de la Corte se aficionaron a los diseños de Worth, quien vistió a Isabel de Austria o la emperatriz Eugenia de Montijo, esto ayudó a su rápido salto a la fama, y pronto se convirtió en el modisto de la realeza.

 Las salas de trabajo de las casas de Alta Costura se distribuían de acuerdo con las diferentes técnicas de costura. El personal de costura se divide en dos áreas: confección (flou), para vestidos y prendas cubiertas con técnicas de confección femeninas, o sastrería (tailleur), para trajes y abrigos basados en técnicas de confección masculinas. El personal trabajaba de acuerdo a una jerarquía de habilidades que van desde la première, modista principal o sastre, hasta los aprendices. Las áreas de venta o salones, están igualmente controlados y dirigidos por la vendedora (vendeuse), que vende los diseños a los clientes y negocia la fabricación y los accesorios con los talleres. Hoy en día se intenta mantener aquella estructura.

En 1868, los herederos de Worth, crean la Cámara Sindical de Alta Costura (Chambre Syndicale de la Haute Couture) más tarde conocida como Chambre Syndicale de la Couture, des Confectionneurs et des Tailleurs pour Dame (Cámara Sindical de la Costura, Fabricantes y Sastres para Mujeres). El 14 de diciembre de 1910 se convirtió en la Cámara Sindical de la Costura Parisina (Chambre Syndicale de la Couture Parisienne). El 23 de enero de 1945, con la creación de la denominación de origen legalmente registrada “Haute Couture”, se convirtió en la Cámara Sindical de la Alta Costura (Chambre Syndicale de la Haute Couture).

Esta asociación de modistos de París fundada con el objetivo de regular el plagio de modelos, las fechas de lanzamiento de las colecciones, el número de modelos a presentar, cuestiones legales y económicas y actividades de promoción. En 1929, la Chambre Syndicale se establece bajo el Ministerio de Educación Nacional de Francia.  La escuela actualmente recibe el nombre de Escuela de la Cámara de la Unión de la Costura Parisina y se trata de una institución privada de educación superior. Esta institución está gestionada y financiada por el Cercle Saint-Roch y forma parte de un acuerdo de asociación con la Escuela Nacional Superior de Artes Decorativas y el Instituto Francés de la Moda. Ofrece educación en el ámbito de la moda y la técnica de la Alta Costura. La escuela abrió sus puertas cuando la Cámara Sindical reconoció la necesidad de capacitar a nuevos diseñadores de moda de alto nivel. Algunos de los estudiantes que han pasado por la escuela ahora son reconocidos personajes en la industria de la moda: Alexis Mabille, Issey Miyake, Karl Lagerfeld, Valentino Garavani, Yves Saint Laurent. Entonces, Francia fundó uno de los mejores centros de estudio de alta costura hasta el día de hoy.

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y particularmente la ocupación alemana de París, crearon una crisis en la industria. Los nazis querían trasladar la industria de la Alta Costura de París a Berlín o Viena, pero el presidente de la Chambre Syndicale, el modisto Lucien Lelong, negoció para mantener este sector en París. Después de la liberación de París, la industria de la Alta Costura necesitaba recuperar a los compradores y fabricantes norteamericanos para restablecer la posición histórica de Francia como el centro del diseño de moda y también para reconstruir la frágil economía e industria de posguerra. Antes de la guerra, el cliente principal ya no era el cliente privado, sino el comprador comercial y la prensa de moda. Esto se reflejó claramente en el programa de exhibiciones de las colecciones establecidas por la Chambre Syndicale que mostró los diseños primero a los compradores comerciales norteamericanos, después a los compradores europeos, y por último a los clientes privados. El reconocimiento internacional de la importancia de la Alta Costura parisina tras la guerra fue alrededor de 1947, gracias a la creación del New Look de la nueva casa de Christian Dior, fundada en 1945.

En 1945, la Chambre Syndicale introdujo regulaciones más rigurosas destinadas a controlar aún más la calidad y el prestigio de la industria. La Alta Costura se dividió en dos clases: Couture y, la más prestigiosa, Couture-Création. Una casa de Alta Costura tenía que solicitar la membresía, que se revisaba anualmente. La solicitud hecha por un modisto para la clasificación Couture-Création cubría varias áreas: al menos veinticinco diseños debían crearse en primavera y en otoño, y hacerse con un maniquí vivo. La colección se presentaría con maniquíes vivos y en la propia casa de Alta Costura ubicada en París.

Los diseños generalmente se crean primero en muselina de bajo coste, llamada toile. Este diseño “de prueba” sirve para perfeccionar el corte y retocar ajustes de la prenda. En las muestras también se registran las técnicas de corte, las costuras exactas, al igual que se incluye el tipo de forro y tejido requerido en la prenda final.

Los años cincuenta fueron tiempos de grandes ganancias tanto económicas como de prensa, y de continuación y el surgimiento de nuevas casas de Alta Costura. La sociedad de Les Couturiers Associés, fundada en 1950 por Jacques Fath, Robert Piguet, Jean-Marc Paquin, Marie-Louise Carven y Jean Dessès, fue precursora de la creación de prêt-à-porter. El éxito del gobierno de la Cámara Sindical sobre las casas de Alta Costura y su enorme éxito durante la década de 1950 se refleja en el crecimiento que vivió el sector en 1959 gracias a la exportación de prendas por un valor de 20 millones de francos. Se contaba con 3.000 trabajadores contratados a tiempo completo, reuniendo un total de 100.000 horas por semana durante la mayor parte del año.

En 1973, la Cámara Sindical se unió a la federación prêt-à-porter, y se convirtió en La Federación Francesa de Alta Costura, de confección prêt-à-porter y de creadores de moda, y en 1975 se unió a la Federación del Sindicato Nacional de Artesanía de la Costura y las Actividades Conexas. A principios de la década de 2000, la organización contaba con, aproximadamente 500 miembros y promovía la moda francesa tanto en el país, como en el extranjero. El consorcio de productos de lujo franceses liderado por el grupo LVMH (Louis Vuitton Moët Hennessy), compró los nombres principales de la alta costura.

Desde la década de los 2000 el negocio de la Alta Costura es considerado como un laboratorio de diseño muy costoso y lujoso que sostiene la posición cultural e internacional de Francia como país líder del buen gusto. Es verdad que la Alta Costura genera enormes pérdidas financieras y produce menos del 10% de las ganancias en la industria de la confección francesa, pero estos inconvenientes se compensan gracias a la prensa internacional y el prestigio que genera y se reúne en el interior de cada casa de Alta Costura.

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