Enrique Ortega Burgos

LAS PIEDRAS PRECIOSAS DE COLOR PARTE 1.

piedras preciosas color

CONOCE TODO SOBRE LAS PIEDRAS PRECIOSAS DE COLOR.

 

Descubriendo el apasionante mundo de las piedras preciosas.

Las piedras naturales de color son el resultado de cientos de miles de años bajo tierra, bajo condiciones extremas, que finalmente han conseguido emerger a la superficie a través de erupciones volcánicas. Esto ha hecho que las piedras naturales posean elementos únicos en su interior (inclusiones) que nos permiten diferenciarlas de las creadas por el hombre (sintéticas).

Una piedra de color transforma el encanto de la naturaleza en un auténtico objeto de deseo. Todos los colores que el ojo humano es capaz de detectar están presentes en el amplio abanico de piedras preciosas de color: lila, azul, magenta, amarillo, verde… Y cada una, al igual que ocurre con el diamante, es única e irrepetible.

Históricamente, las piedras de color siempre han estado estrechamente ligadas a creencias sobrenaturales y han formado parte de la Historia de las civilizaciones. Y hacia la Edad Moderna y Contemporánea, poetas y otros artistas utilizaron las piedras de color para expresar sentimientos de pasión, poder, amor…

 

 

LAS TRES GRANDES PIEDRAS PRECIOSAS DE COLORES: RUBÍ, ZAFIRO Y ESMERALDA.

 

Las conocidas como “the big three” o “las tres grandes” son el Rubí (rojo), el Zafiro (el más conocido el azul, pero presente en otros colores) y la Esmeralda (verde). Éstas son las piedras que más se han intercambiado en el mercado a lo largo de la historia por el increíble deseo que se sentía hacia ellas y por su fuerte significado asociado a las mismas, como el poder al Rubí, la lealtad y sabiduría al Zafiro azul, y la esperanza a la Esmeralda. De hecho, en muchos países, como Zambia o la India, es muy común ver diseños de joyería que dejan al descubierto la parte inferior de la piedra para que ésta roce con la piel y pueda transmitir sus cualidades.

 

 

El mundo de las piedras de color es apasionante. Existen diferentes tonos y saturaciones en función de diferentes factores, como puede ser el origen. Una esmeralda de Zambia tiene un tono verde más oscuro que una Esmeralda de Brasil o Colombia. Esto hace que la variedad que existe en el mercado sea excepcional.

Es curioso cómo, en el diamante, lo que más se valora de su color es que sea incoloro. Cuanto más incoloro, más posibilidades tiene de poseer más valor. Sin embargo, el color es el elemento más determinante a la hora de valorar piedras de color, siendo los tonos más vivos los que más valor alcanzan.

Las piedras preciosas como el Diamante, el Rubí, el Zafiro, la Esmeralda, la Amatista, el Citrino, la Aguamarina, el Topacio… no las encontramos en la naturaleza de forma tan espectacular como la ves en tu anillo. Estas piedras pasan por múltiples manos antes de ser engastadas en una montura de un anillo.

Primero, se encuentra en una mina o depósito en formas irregulares, más grandes o pequeñas, junto a otras rocas y materiales… A partir de ahí, pasan por máquinas que limpian el material y lo cortan para facilitar la manipulación y lo transportan a centros de corte.

Una vez los cortadores especialistas saben cuánto potencial puede tener la piedra, la cortan en diferentes tallas (formas y facetas o caras) para poder sacar el mayor brillo y valor a la piedra. Las pulen y una vez están listas y en perfecto estado, se comercializan. Esta cadena de valor de tantos pasos es lo que hace que finalmente el precio de una piedra de color o de un diamante vaya encareciéndose.

Lo que más caracteriza a las piedras de color es que todas poseen cierto grado de belleza, escasez y durabilidad. Respecto a la belleza, el color es el factor más determinante porque es lo que podemos apreciar a simple vista, sin entrar a valorar composición química, tipo de cristalización… Es lo que más nos ayuda a diferenciar unas de otras.

La escasez es algo que ocurre con todas las piedras preciosas, incluido también el diamante.

Todo lo que no está creado por el hombre y sólo mediante la actuación de la naturaleza es escaso, susceptible de ser agotado. Por último, respecto a la durabilidad, son tres los factores que influyen: dureza (grado de resistencia a posible abrasión), resistencia (resistencia a ser partida o fracturada) y estabilidad (resistencia cambios de temperatura, luz y químicos).

 

¿CÓMO DIFERENCIAR LAS PIEDRAS PRECIOSAS DE COLOR?.

 

 

Pero ¿Cómo diferenciamos o clasificamos las piedras de color? Lo hacemos en función de dos factores: especie y variedad. La especie es una categoría basada en la composición química y en la estructura cristalográfica.

La variedad es una subcategoría basada en el color, transparencia y otros elementos. Así, por ejemplo, de un mismo tipo de mineral, como el Cuarzo (especie) pueden darse varias variedades (Amatista, si es morada; o Citrino si es amarillo o amarillo anaranjado). Es decir, la Amatista y el Citrino pertenecen a la misma familia o especie: el Cuarzo. Otro ejemplo puede ser la Aguamarina y la Esmeralda, que siendo las dos de la especia del Berilio, son variedades diferentes por su color (Aguamarina es azul claro, y la Esmeralda es verde).

Las piedras de color pueden ser orgánicas (las que provienen de seres vivos como el coral, el ámbar o las perlas) o inorgánicas, que son aquellas que provienen de minerales con diferentes composiciones químicas.

Por otro lado, las piedras de color se diferencian en función de si son opacas o transparentes. Cuanto más transparente sea una piedra, más cantidad de luz pasará por ella, entre las distintas facetas de esta. Las opacas son aquellas que dejan pasar la luz. Un ejemplo de piedra opaca puede ser la Turquesa.

¿CÓMO VALORAR EL PRECIO DE UNA PIEDRA PRECIOSA DE COLOR?.

 

 

Cuando valoramos o ponemos un precio a una piedra de color, lo hacemos de la misma manera en la que valoramos un diamante, es decir, atendiendo a cuatro factores clave a la vez. Nunca por separado. No podemos valorar una piedra sólo atendiendo a uno, dos o tres factores. Tienen que ser todos al mismo tiempo.

 

Estos factores son: la pureza de la piedra, el color, la talla y el peso.

 

Además, existen piedras absolutamente excepcionales que cambian de color en función de la luz que incida sobre ellas. Así, por ejemplo, tenemos la piedra Alejandrita que cuando la fuente de luz cambia de luz diurna a luz incandescente, el color de la gema cambia de verde azulado a púrpura rojizo. Este tipo de piedras son una maravilla de la naturaleza que va más allá.

PIEDRAS DE FENÓMENO: EL ÓPALO Y OTRAS.

 

También hay otras piedras a las que llamamos “de fenómeno” o “phenomenals” en inglés, que son piedras que sacan a relucir sus efectos especiales gracias a la interacción entre su particular estructura mineral y la incidencia de la luz. Hablamos de piedras como el Ópalo y el Ópalo de fuego, el Ojo de gato, el Ojo de halcón, el Ojo de tigre, la Piedra luna, el Zafiro y el Rubí estrella, la Piedra-oro y la Piedra-sol.

Algunas de estas, como el Ojo de tigre, pueden ser abundantes (seguramente las hayáis visto en los mercadillos, con esos tonos marrones claros, marrones oscuros y matices anaranjados) pero otras son muy escasas, por lo que el precio en el mercado de puede disparar, como el del Ópalo, presente especialmente en Australia.

Para poder seguir aprendiendo sobre piedras preciosas, en el siguiente artículo hablaremos de las piedras de color inorgánicas más conocidas en el mercado, y dedicaremos más adelante, espacios independientes al Rubí, al Zafiro y a la Esmeralda, las conocidas como “las tres grandes”.

ESTE ARTÍCULO HA SIDO ESCRITO POR D. JAVIER FERNÁNDEZ GOMEZ   MBA | Retail | Joyería | Gemología | Relojería | Marketing Estratégico | Desarrollo de negocio | Sostenibilidad | Lujo | Moda | Metaverso | Docente. PUEDES VISITAR SU PERFIL PARA CONTACTAR CON ÉL EN EL ENLACE DE SU NOMBRE.

 

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PIEDRAS PRECIOSAS: RUBÍ.

PIEDRAS PRECIOSAS: ESMERALDA.

PIEDRAS PRECIOSAS: ZAFIRO.

PIEDRAS SEMIPRECIOSAS PARTE 2.

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 PIEDRAS PRECIOSAS DE COLOR AZUL.

PIEDRAS PRECIOSAS DE COLOR AMARILLO. PARTE 1.

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